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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 12
    Diciembre
    2012

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    Bajo los puentes sin París

    He perdido la casa. Me pusieron en la calle por no abonar lo que no puedo pagar... Ahora vivo bajo un puente muy mono. Amplias vistas a la montaña, mucho sol y aire fresco. No me cuesta nada vivir ahí y no necesito ni una puerta. Puse un felpudo, eso sí, para restregar los zapatos y que no se manche el suelo.

    A las visitas les encanta el sitio. Disfrutan observando las nubes, los pájaros, las moscas... Me dicen que por qué no me voy a vivir con mi tía. Yo prefiero el puente. Hay un árbol cerca que se ha hecho amigo mío. Me da naranjas y le acaricio el tronco en señal de agradecimiento. Otro día me da peras o manzanas. No sé cómo lo hace. Es un árbol extraordinario. 

    Desayuno hierba, como flores... Me encontré una vaca perdida. Ella pone la leche y yo pongo el vaso. Es una vaca soltera porque tenía un toro que no se quiso casar y se marchó con otra a otro campo. Un conejo me regala zanahorias, y un lobo, con cara de dirigente, me quiere comer. Le dije que no se le ocurra hacerlo o me enfado.

    Perdí mi hogar. Hoy tengo una vivienda con amplias vistas a la montaña... No voy a la oficina donde estuve trabajando. Me dieron un puntapié. Ya no cobro ni un céntimo. No tengo nada. Sigo ahí, no obstante. Todo tiene sus ventajas y sus problemas. La incivilizada civilización te arruina. Residir bajo un puente provoca estornudos con el frío, si, pero te haces colega del árbol. de la vaca o del conejo. Y comes hierba sin colorantes ni conservantes.

    El otro día, un señor también pobre buscaba un lugar en el que poder vivir. Es mi vecino. La vaca nos obsequia leche. El árbol sigue regalándonos sus frutos... El lobo continúa intentando comernos. 

     

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