Blog 
MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
RSS - Blog de Marc Llorente

El autor

Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


Archivo

  • 24
    Noviembre
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    De aquí a la eternidad, señoras y señores

    La industria funeraria también está en crisis. No vende. No hay dinero en las alforjas y nadie está dispuesto a palmarla. Eso de morirse se ha puesto muy caro. Antes no. Antes las personas se morían tranquilamente. Tenían billetes en la cartera y estiraban la pata sabiendo que podían estirarla para descansar en paz.

    Ahora los dueños de estos negocios no venden una escoba ni ataúdes aunque estén rebajados. No hace mucho entraba un sujeto a una funeraria y decía: "¿Cuánto cuesta esta cajita tan hermosa?... Muy bien. Me la llevo. Y me la envuelve con un lazo que es para un obsequio". El cliente se la llevaba feliz bajo el brazo y se la regalaba a su señora abuela, una mujer mayor que quería bajarse en la próxima. 

    La clientela pagaba al contado o en cómodos plazos y esta clase de establecimientos navegaba viento en popa a toda vela. Así que hoy no se muere nadie. Nadie puede pagar lo que le piden si tiene la ocurrencia de querer marcharse al otro barrio, un viaje al más allá que cuesta un riñón o un ojo de la cara por lo menos. Pasar a mejor vida tiene un precio y no, no está al alcance de cualquiera.  

    Los ricos no perecen porque como son millonarios siempre viven y colean. Los pobres tampoco la diñan porque, ya digo, no tienen tela para caerse muertos. Esto significa que en nuestro país no quedan butacas libres y sólo cabe un alfiler. Dos a lo sumo. De manera que todas las funerarias echan el telón por cese de negociado.

    ¡Prohibido fenecer! Ésta es la consigna. Aquello de No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista se acabó. Es decir, los males, los vividores y el desempleo van a durar permanentemente. Que ustedes disfruten la eternidad.     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook