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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 14
    Febrero
    2012

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    El día de...

    Mi nombre es Valentín. Pero como soy el patrón de los enamorados... o de los asqueados, depende, resulta que se me llama San Valentín. La cosa viene de muy atrás. No la inventaron los centros comerciales, sino que el asunto se montó en la antigua Roma, aunque los establecimientos, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, intentan sacarle jugo a la cuestión y vender media escoba o una entera si es posible.

    Así que el 14 de febrero es un día propicio para expresar determinadas emociones. Si a usted le obsequian una rosa, incluso un manojo, es que le tienen un especial cariño. Y si le regalan un cardo borriquero es señal de que le adoran profundamente.  En esta gozosa jornada, las parejas intercambian regalos, tarjetas y algunos rompen para siempre. 

    Los que más tienen lanzan golosinas, besos y a los trabajadores por la ventana. Nos ofrecen bombones, bombas de relojería y reformas salvajes con amor y amistad. Los maridos y las señoras celebran la unión del uno con el otro discutiendo y dándose puntapiés amablermente. 

    Las cartas amorosas se sustituyen por el e-mail o por el "hasta nunca". Las familias se vuelven a querer el día 14 y vuelven a odiarse el 15, el 16... Los amigos se abrazan y festejan el galopante paro que les envuelve. Y sin perspectivas serias de mejorar el paisaje. 

    Los gobiernos expresan su cordialidad a la ciudadanía con bofetadas sociales y cánticos lúgubres. La cena nocturna de San Valentin, en casa de las personas sencillas que no la hayan perdido, consiste en "contigo pan y cebolla" y en el mal trago de las medidas contra la población. 

    En fin. He bajado de las nubes y voy a dedicar mi día a fomentar el calor entre las frías desavenencias. A ayudar a los humanos en sus conflictos sentimentales y en sus afectivas relaciones. En este mundo lleno de sacacuartos, rufianes de alto "standing" y desventuras.    

     

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