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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 22
    Abril
    2014

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    Esperanza y ¡olé!

    Sale Aguirre a la plaza, vestida de luces, aunque tenga pocas luces, y haciendo el paseíllo reglamentario. Esgrime un capote, made in Génova, y muestra a los aficionados una pancarta donde se puede leer: “Los que quieren acabar con la fiesta son unos malandrines”. La afición aplaude el gesto. Y otros, los “malandrines”, solicitan la abolición de la tauromaquia para que los toros no sufran torturas.

    La mujer torera se adueña de la bandera española, “el alma de la fiesta taurina”, según su tópico y obtuso entender, y comienza la corrida en el ruedo. Suena un pasodoble. Aguirre airea el capote azul y sale el morlaco antitaurino, un bicho “antiespañol” que quiere acabar con España por decreto.

    La matadora-presidenta da algunos capotazos con temeridad. Esquiva los cuernos y exhibe su orgullo taurino con ridícula prepotencia. El banderillero de la Real Maestranza de Caballería quiere poner los pinchos al animal pero el intento es nulo. Aguirre, con sendos pases de muleta, saca a la luz los valores religiosos y de “amor a la patria” que le transmitieron en su familia y que consisten en la defensa de sus intereses y en el conservadurismo más apolillado… El graderío se postra a sus pies. 

    La sangre Aguirre corre valientemente por sus venas. Lanza un mensaje de “valentía cívica” mientras el picador popular pretende hincar la vara en el insensible cuadrúpedo. Éste le hace un corte de mangas y se dirige al cerrado toril. La Espe se enoja, torea, haciendo un “canto al valor”, y desenfunda la espada…

    “¡Hay demasiados cobardes!”, grita la matadora-presidenta enseñando el estoque y “la esencia del ser español”. Entra a matar y el morlaco antitaurino regatea. Huye con los cuernos a otra parte… y gana la corrida por 1-0. El toro no pierde las dos orejas y el rabo, y la afición aplaude y le lleva a hombros por la arena. Aguirre abandona el coso a escobazos y se fuga por la puerta de atrás. 

    El toreo es una forma de entender la vida, sí. Pero el arrojo, la determinación, el arte o el empuje se pueden mostrar de otras muchas maneras. Sin necesidad de fomentar una discutible y obsoleta tradición, muy superada, por cierto, y sin hacer pregones recurriendo a la muerte, la religión o la unidad de España. Aguirre, ya ven,, quiere torearnos con su casposo populismo.    

     

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