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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 01
    Noviembre
    2012

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    Halloween político

    Por lo visto, es normal que ciertos líderes tengan un control absoluto sobre las personas. Es normal que la democracia no sea el gobierno de los ciudadanos. Que los abusos de poder funcionen tranquilamente. Algo normal es que la crisis económica, organizada por los de siempre, justifique recortes arbitrarios y cercene derechos en todos los sentidos. Que se luche aparentemente contra el fraude fiscal, de hasta unos 60.000 millones de euros al año, y que los defraudadores se muevan a su aire.

    Parece normal la creciente fuga de capitales para poner el dinero a buen recaudo o en inversiones más jugosas. Que no se crea en el sector público y se criminalice a los empleados que trabajan en él. Es normal una política que provoca esto en vez de todo lo contrario. Que las clases medias y populares salgan totalmente perjudicadas, paguen para reducir el déficit y abonar el jolgorio de los granujas. 

    Normal es que la ley, creada en muchas ocasiones en función de intereses ajenos a la ciudadanía, la cumplan los tontos y la violen los listos. Que la deuda privada se convierta en pública y que las presiones especulativas hagan crecer la deuda. Algo completamente normal es el enriquecimiento ilícito, el "lícito", por llamarlo de algún modo, las imputaciones y las corruptelas. Que se produzcan cortes de luz, haya huelga de farmacias o en centros de discapacitados por no pagar religiosamente las religiosas autoridades de la Administración. 

    Es normal pretender ganar la batalla informativa manipulando o censurando en pos de réditos electorales. Que los grandes villanos tengan lo que les plazca y se demonice al que tiene, sin saquear a nadie, y no les sigue la corriente. Normal, por lo visto, es que algún dirigente desvíe la atención, camufle sus errores y monte el pomposo número de la cuestión soberanista para calentar, que se exciten algunos, efectivamente, y suenen estúpidos ruidos de sables y de motores de los F-18 en defensa de una Constitución que nadie respeta. Que lideremos el ranking del paro en la Eurozona y se eche la culpa a los anteriores inquilinos de la cosa gubernamental. 

    Normal es, normal, el Halloween político. El rezo de la Iglesia por los más débiles o por los que se quedan sin techo en lugar de indignarse porque la crisis es una gran estafa paliada sólo por una mínima caridad. Se sabe que los ajustes y recortes ya dan su fruto... Sí, sí. La ruina de la gente se afianza y engorda con el único objetivo nacional y europeo de que mejoren las cuentas y ganen la partida los peces gordos. Golfantes y santos inocentes. En el Día de Todos los Santos, mañana, pasado mañana... No tiene que ser normal el desprestigio constante de las instituciones. Pero lo es. 

    Halloween es un juego infantil lleno de trapos, maquillajes sucios, calabazas y caramelos. Las verdaderas calabazas y el auténtico terror vienen por parte de otros. El personal abuchea y los hay que defienden su propia precariedad. Normal, señoras y señores. Lo normal. Una anormalidad tan normal como la arrogancia, la puerilidad y la caradura de los mandamases, como que los bancos te desahucien y respiren con el dinero de todos, o como las macrofiestas de "indignados" que levantan botellones para hacer un brindis colectivo... 

     

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