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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 25
    Enero
    2012

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    La recesión y la granujería para el que las soporte

    Tengo la mochila preparada y emigro para escapar del barro de la crisis y de las malezas que nos llegan hasta la frente. Mo me marcho a otro país. Ni a ningún pueblo ni a pastar al campo...

    Inventé un canuto de hojalata con forma de cohete y me voy a Marte porque me acabo de enterar de que allí hay vida. No en la superficie, que es hostil, sino por dentro. En el interior del planeta rojo.

    Encenderé la mecha y saldré rumbo hacia el espacio intergaláctico con una especie de pecera, cubriéndome la cara, y una botella de oxigeno y otra de coñac. Espero tener buena puntería y no desviarme o pasar de largo.

    Creo que en Marte se vive estupendamente. No hay recesión, ni financieros, ni gobernantes de ninguna especie... Ni supuestos corruptos absueltos. En el planeta rojo no hay números rojos. No hay banderas en señal de peligro, por muy rojas que pudieran ser, ni amenazas...

    Ni bajada ni subida del precio de las acciones. Ya les digo. Hay buena suerte y bienestar pero no riquezas innecesarias ni ridículas fastuosidades. Hay vitalidad, según parece. No ambiciones necias. Ni necios, ni "amiguitos", ni poderes estúpidos. 

    En Marte existe una actitud optimista y nada de mordiscos ni rabias. Creo que reinan la cordialidad, la serenidad y la sensatez. En el planeta rojo, pese a ser rojo, no laten las emergencias ni las agresividades. Ni las idioteces terrestres. 

    Ni tampoco las pasiones extremadas. Palpitan la fortaleza, la sensualidad y el amor. Las depresiones no existen ni las grageas antidepresivas. Ni los psicoanalistas, claro. 

    Ya tengo la mochila preparada para salir pitando, volando y disparado hacia las nubes. Emigro para escapar de la crisis y hacer un gran corte de mangas. No sólo eso. Es preciso cambiar de aires, descubrir cosas diferentes...

    Los marcianos, creo, no tienen antenas ni orejas puntiagudas. No son verdes y no son los malos de esta película. Otros suelen ser los siniestros, soberbios y presumidos personajes.  

    Allí te levantas a la hora que te da la gana, haces lo que más te guste y no te faltan un plato y un techo donde dormir para roncar y soñar un poco. Soñar que la vida es un proceso continuo para mejorarnos y superarnos a través de nuestras facultades mentales y anímicas... He dicho. 

    Cojo mi canuto en forma de cohete y me voy a Marte. Encenderé la mecha y apuntaré bien. Y que ustedes lo pasen estupendo con el fango de la recesión y las malas o torpes hierbas. Hasta la vista...    

     

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