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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 29
    Febrero
    2012

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    La vida es juego

    ¿Jugamos a los Juegos Reunidos Geyper? El parchís, la oca, la ruleta, las tres en raya, el quita y pon con una pirindola...  Llegar a la meta el primero. No sólo participar, que debería ser lo más importante para todos. Eliminar al contrario. Ganar más que nadie. Competitividad, en suma. Divertidamente. Pero iniciándonos desde la infancia en la feroz lucha por la supervivencia. 

    Ganabas o perdías. Y siempre querías ganar. Ser el primero para estar feliz y sentirte el más guapo. Quizá para burlarte amistosamente de los que no ganaban... Gana el juego el primer jugador que llegue a la casilla 63, el jardín de la oca. De oca a oca y tiro porque me toca. Avanzar o retroceder. Éste es el problema. De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente.

    Caes en la posada y pierdes tres turnos. Si te hundes en el pozo no se puede salir hasta que caiga otro imbécil en él. De dado a dado y tiro porque me ha tocado. O de dados a dados y tiro porque son cuadrados. Ya saben. Del laberinto al 30. Retrocedes a esa casilla con la cara de idiota. ¡La cárcel! Otros tres turnos sin mover ficha.

    La maldición de la calavera de los poderosos es terrible. Caes ahí, te engancha y tienes que volver a empezar. En nuestra economía de casino se gana y se pierde. Ganan unos cuantos. Perdemos muchos. Perdedores y triunfadores. Triunfos con demasiada frecuencia a costa de los que suelen perder. 

    Unos eliminan y dejan en la cuneta, con un corte de mangas, a otros que conforman la mayoría. Atropellan. Van por delante. Saltan por encima de los agujeros... Los demás caen en todos los baches y no salen de la ratonera o de la tela de araña. Hoy más aún. Las trampas o la tupida red aumentan y van consolidándose.

    Llevan la guadaña en las manos. Amenazan. Meten miedo. No avanzas. Te achicas. Te atascas y retrocedes. Tú pones, ellos quitan... ¡Tengo casi las tres en raya! Estoy a punto de obtener la victoria. Sufres una zancadilla y pierdes. Seguiremos intentándolo. En fin. El padre de los Geyper nos deja. Sube por el juego de la escalera hacia las alturas. Se va pero se queda. Forma parte de nosotros. De esta realidad. De lo nuestro.    

     

     

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