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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 18
    Abril
    2013

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    ¡Más madera!

    Hay que “reaccionar y plantar cara a la desfachatez, a la chulería y a la impunidad”. Esto no se refiere a los atropellos y a la corrupción que sufre la sociedad. Se dice por los escraches. No se puede esperar otra cosa de quienes nutren las protestas, la mediocridad, el engaño y los saqueos dirigidos contra la ciudadanía.

    Ahí están los supervisores de la CE con sus cachiporras desenfundadas. Sólo les preocupa el deterioro en lo que respecta a los riesgos macroeconómicos. Las personas únicamente interesan como elementos de esta chirriante maquinaria que los capataces manejan a su servicio.

    Solicitan más ajustes, al mismo tiempo que se reconocen los esfuerzos realizados por nuestro país. Deben referirse a los sacrificios de la gente de alto rango. Las respuestas comprensivas y ambiciosas nunca incluyen a este tipo de individuos que campean a su aire. La desigualdad aumenta. Anular el presente y el futuro de la población no importa. 

    Se habla de reforzar las políticas activas de empleo en un oscuro paisaje donde la tasa de desempleo continuará alimentándose y las perspectivas de un trabajo digno y de calidad no existen. Así, el aumento de la competitividad de la economía y el crecimiento de las empresas no parecen muy viables. La recapitalización bancaria va unida a la debilidad galopante y cronificada de mucha gente. Los ricos no llorarán jamás y los desheredados no van a separarse de sus pañuelos.

    La estabilidad financiera mundial, según marca la tradición, requiere que el personal no se desprenda de su soga para que otros lleven el cuello libre y el cinturón bien suelto. Los demás, mientras, pierden el trabajo, los derechos, los pantalones, la casa, la bolsa e incluso la vida. La tasa de pobreza está situada en el 21,8%… Con decreto antidesahucios o sin él, la precariedad seguirá su curso si no se remedia.      

    La reforma fiscal progresiva y la lucha rigurosa contra el fraude no entran en la hoja de ruta. A día de hoy, las grandes fortunas, los beneficios del capital, los responsables de la crisis y los estafadores profesionales no pasan ningún apuro. Brindan y piden más madera. Ya ven el camino de la insolidaridad en un mundo interdependiente. Salir de la recesión, por lo visto, implica hundir en ella a los ciudadanos.  

     

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