Blog 
MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
RSS - Blog de Marc Llorente

El autor

Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


Archivo

  • 13
    Febrero
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Pido disculpas o disculpen, por favor

    Pido disculpas por ser Excelentísimo Señor. Dejé la pelota y empecé a dedicarme a los pelotazos después de casarme con la realeza. Soy duque consorte y con suerte. Tengo la Gran Cruz del Mérito Deportivo. Voy con la cruz de la presunta apropiación de fondos públicos a cuestas... Disculpen, por favor. 

    El fraude a la Administración y la falsedad documental me persiguen con el mazo de la injusticia. Y eso que siempre me he movido con fines generosos, sin ánimo de lucro. Me han separado de los actos oficiales por la poca ejemplaridad de mi comportamiento, dicen, y salpico con esta imputación a mi familia real. O irreal. No sé. Si no he hecho cosas correctas, pido disculpas. 

    Soy directivo de una importante compañía internacional y me gano el pan sin el sudor de la frente. El juez que me investiga está siendo investigado por la incompetente superioridad. Es una indisciplina total haber iniciado diligencias contra mi noble reputación. Lo normal es que este malentendido se arregle favorablemente. Es decir, yo a lo mío y condena para el magistrado por su osadía. De todas formas, disculpen, por favor.

    No, no soy uno más. Mi figura de cera ha sido desplazada en el museo correspondiente y ya no luce el chaqué que lucía. A la imagen le han hecho retoques, puesto que tenía algunos deterioros. Ahora el deteriorado soy yo. Debo sacar lustre a mi honorabilidad con un buen quitamanchas. Aquí no hay más cera que la que arde. Pido disculpas, aun así. 

    No quiero ser pasto de las llamas de la opinión pública e impúdica. Esta acusación me ha dejado de piedra. No lo digo porque tenga la cara muy dura. Rezaré al patrón o a la patrona de los imposibles, del mismo modo que algún otro pobre inocente, hoy "cum laude" en Derecho, se postra a los pies de la Macarena dándole las gracias por iluminar la ortografía del jurado que le rescató del banquillo sano y salvo. Hay que reducir a pulso a nuestros opresores. ¡Los poderosos unidos jamás serán vencidos! Y disculpen, por favor.         

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook