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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 04
    Noviembre
    2013

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    Sonrisas de las élites, lágrimas de la población

    O no dar golpe o trabajar más años y más duro. Por lo visto, ésta es la cuestión a la que se reduce el problema. El Eurogrupo recomienda una vuelta de tuerca a nuestra magnífica reforma laboral. A esto se le llama dinamismo y modernización de los contratos con el presunto fin de crear empleo. De ínfima calidad como mucho.

    Medidas que “no son populares, pero sí necesarias”, se dice, para “preservar el modelo social”. Naturalmente, reformando el sistema de pensiones y la edad de jubilación. Menos mal que la solidaridad y el buen reparto de las cargas están entre las máximas prioridades.

    Debido a la lista de recortes que saboreamos y a la disolución progresiva de los derechos, mejora la situación de nuestro país. Asfixiando al personal mejoran las condiciones financieras y se hacen progresos en materia de consolidación presupuestaria. Es la clásica forma de recuperar la confianza y de volver al crecimiento económico. Pero no se confundan. Esta clase de confianza de las élites va unida a la desconfianza y a un nulo o precario progreso de la población.

    La mala gestión de los políticos y de los banqueros alentó la crisis. Ahora, la misma ralea quiere sacarnos supuestamente del túnel. Más aún. Vivimos un momento “fantástico” en el que todo el mundo quiere invertir. ¡Conseguido! No se apuren. Hay que aprovechar las circunstancias. No por parte de los sufridores. Otros son los que hacen negocio a costa de la ciudadanía.

    La banca española, bien, gracias. El Banco de Santander obtiene matricula de honor y está más fuerte que nunca y mucho mejor que antes del inicio de la crisis. Que sigan las sonrisas para quienes ostentan poder y que continúen las lágrimas para el resto. La banca está deseosa de prestar. Siempre que la demanda tenga solvencia. He aquí el triunfo, pues, de lo de “Contigo, pan y cebolla” en similar consonancia con el éxito del fraude fiscal y de las grandes fortunas.

    Además de nuevas tasas que perjudican seriamente la salud de los ciudadanos, los agravios con constantes y han ido afectando a las ayudas sociales, la cultura, la educación, la investigación y el desarrollo, la sanidad, las pensiones o los servicios públicos. “No se puede hacer otra cosa y los recortes son necesarios” es la frase mediática. No se quiere ni les interesa exactamente.

    Ya nos dijeron los técnicos de Hacienda algunas de esas posibilidades con el objetivo de cuadrar el déficit y no incidir negativamente en materia social. Reorganización del Ministerio y de la Agencia Tributaria para aflorar la economía sumergida y mejorar el control del gasto público, un nuevo tipo del Impuesto de Sociedades para las grandes empresas, creación de un Impuesto a las Transacciones Financieras… Pero no. “Que se jodan” los que tienen menos ingresos o ninguno y que sigan disfrutando quienes tienen más recursos. 

    Éste es el panorama. Reducción notable del consumo interno, cierre de centros de producción, paro en abundancia y menos recaudación para las arcas del Estado. En lo que se refiere a las rebajas fiscales son una pura y simple charlatanería que intenta seducir a los que reciben las tortas y el impacto de las tasas públicas. Unas gotitas de árnica en medio de la contusión que generan los que se visten de enfermeros.  

    La pésima marcha de la economía, de cara al ciudadano de a pie, y el anquilosamiento productivo seguirán ahí, pero las rentas altas levantan las copas. El maquillaje pretende esconder la realidad. Mientras, los recortes van a seguir coleando. Ya ven. Una estupenda política fiscal. ¿Cambiará el paisaje tras unas elecciones generales? De eso se trata.        

     

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