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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 04
    Diciembre
    2012

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    Sueños rotos

    La estrecha calle está desierta. Pero quedan las huellas de su memoria. Hablan las paredes. Evocan imágenes y voces que tuvieron lugar ahí mismo. Lo que fue y lo que es actualmente. El viento borra aunque no del todo. 

    Un viejo salón de cine echa una lágrima. Vacío. Cerrado. ¿Volverá a abrir alguna vez, o es un cierre absoluto y sin posibilidad de nueva apertura? ¿Estará destinado a otros usos?... Veo gente imaginaria alrededor. Que circula o espera en la cola para entrar.

    Yo mismo pido una localidad en la bloqueada taquilla. Traspaso la barrera, rompo el cerrojazo y entro. Veo el filme correspondiente sin ver nada. El oscuro es total. El silencio, abrumador, Ese aroma de cine se evaporó hace años. La sucia pantalla no acoge la proyección de un rpoyector que no existe.

    Aún tiene algún aliento la sábana blanca. Un soplo de vida como para mostrar las tenues sombras de algunos personajes con sus aventuras o desventuras a "contracorriente". Las estrellas del universo cinematográfico no lucen. Vagan por el espacio sin rumbo fijo... 

    Tuvieron acogida en estas cuatro paredes que ahora sucumben en las tinieblas. Que alzan sus voces para ser rescatadas del olvido feroz. Para volver a cobijar sueños, dar un poco de calor en la frialdad y poner otro color a la palidez que nos inunda. 

    La taquillera hizo el equipaje hace mucho... La estrecha calle sigue vacía. Los carteles de las películas desaparecieron. La programación de la tarde o de la noche dejó de latir. La vida es un Cinema Paradiso. Florece y se marchita. El viento se la lleva pero no del todo. 

    Quedan las huellas de la memoria y el viejo salón de cine completamente cerrado... ¡Abre la puerta! Las luces se encienden. Y alguien solicita una entrada para ver la peli que está a punto de comenzar. Pretendiendo poner calor y color a la frialdad pálida, pálida, pálida... Un gato negro se desliza despacio. Suavemente.   

    Dedicado a Paco Huesca  

     

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