Blog 
MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
RSS - Blog de Marc Llorente

El autor

Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


Archivo

  • 10
    Agosto
    2017

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    superroca carlos

    Vistas al mar, o tonto de verano (10)

    Aquellos señores tenían barcas y yates pero hubo un problema. No había puerto para aparcar las embarcaciones y tuvieron que dejarlas en la calle hasta que lo construyeran. Ni siquiera había mar. El puerto no era muy difícil de hacer. Hacer el mar resultaba más complicado, aunque todo fue cuestión de poner un grifo, echar el agua y un paquete de sal.   

    No podía ser lógico que una población costera no tuviese lo que tiene que tener una población costera normal y corriente. Empezó a tenerlo, y ya todos los ciudadanos se pusieron tan felices, sobre todo los dueños de las barcas y los yates.

    Vistas al mar, o tonto de verano (10)

    Los pescadores también lo celebraron. Pero, para lanzar sus anzuelos al agua y pescar algún besugo, que suele ser un pez muy tonto, o una pescadilla de esas que se muerden la cola, necesitaban besugos y pescadillas. Así que pusieron los peces después de comprarlos donde se compran los peces…

    “Lo que nos hace falta ahora es una playa”, dijo con razón el más tonto del lugar. “El sol no es preciso comprarlo porque ya hay uno puesto arriba”, añadió. Y echaron cubos de arena para que acudiese todo el mundo a mojarse las pantorrillas o a ahogarse, como ordena el manual de las buenas costumbres.   

    Vistas al mar, o tonto de verano (10)

    La cosa fue un éxito. Los habitantes y los turistas se pisaban las chanclas. Los blancos se pusieron negros con tanto sol, y los negros seguían de vacaciones en la selva con el ventilador encendido bajo un árbol.

    El éxito sigue. En el puerto no cabe un alfiler. Y en la playa hay que pedir número para pisar la arena, nadar… o ahogarte si no sabes nadar.       

    Pinchen estos enlaces de vídeo

    https://youtu.be/bHIK8UCjE6o

    https://youtu.be/OWH_0LRu5MY       

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook