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Mirada Exterior
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  • 10
    Febrero
    2016

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    El descontento gana en New Hampshire

    Las rotundas victorias de Donald Trump y Bernie Sanders en las primarias de New Hampshire escenifican el triunfo de los extremos del descontento generado en Estados Unidos por las políticas de Barack Obama. Radical e izquierdista para unos; tibio para otros, al presidente le está costando llevar al pódium demócrata a su protegida Hillary, para así saldar la deuda moral que mantiene desde 2008 con la ex primera dama.

    La entrada en la carrera como independiente del ex alcalde de Nueva York, el también demócrata Michael Bloomberg, anima aún más una campaña que afrontará 14 primarias y caucus por todo el país en las próximas tres semanas, para culminar el uno de marzo en el decisivo Súper Martes. Sanders, que se dirige a sus electores con un “sisters and brothers”, (hermanas y hermanos), y se despide “in solidarity” (con solidaridad), advierte que la elite financiera, a la que jura hacer trizas, pondrá en marcha su poderoso engranaje para pararle los pies. Tiene razón.

    Ante el auge del candidato más izquierdista de cuantos han intentado concurrir a las elecciones en las últimas décadas Hillary Clinton asegura que lo importante es levantarse tras la caída. Donald Trump, en cambio, respira tranquilo, porque sus planes para “hacer a América grande de nuevo” -nadie sabe cómo-siguen intactos. El empresario compareció en la noche del martes flanqueado por su mujer, la bella Melania; y su hija, Ivanka, una perfecta puesta en escena pospuesta tras el batacazo de Iowa. La única nube en el horizonte de Trump es el sorpresivo segundo lugar en la lista republicana alcanzado por el ex gobernador de Ohio John Kasich, célebre por haber trabajado con Clinton y por reflotar la economía del Estado de las patatas con políticas de equilibrio presupuestario.

    En definitiva, si algo quedó claro en New Hampshire es que tanto los votantes republicanos, como los demócratas y los independientes cimentaron en Nueva Inglaterra el liderazgo de dos outsiders de convicciones opuestas, por los que nadie daba un centavo hace nueve meses.

    A partir del Súper Martes podrán empezar a contarse los delegados que suman todos los aspirantes. En el lado demócrata se espera una carrera cuerpo a cuerpo entre Hillary y el anti-sistema Sanders. Los republicanos tienen ante si el reto de unirse para apoyar a un candidato. La lista es amplia y la sombra de Trump demasiado alargada. Veremos.

     

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