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Diego R. Moreno

“Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos” - Heinrich Heine (1820)

Sobre este blog de Cine

O.P: En jerga cinematográfica, dícese de la primera obra de un director. Trata al cine con una visión personal y cercana, tanto el de cartelera como el ya pasado. Recomendando las películas de las carteleras y otras para ver en un día de estar en casa.


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  • 10
    Diciembre
    2012

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    'Astérix y Obélix: Al servicio de su majestad' - Por Tutatis, ¿Pero esto qué es?

    “Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia esta ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor.”

    Así comienza cada número de ‘Las aventuras de Astérix y Obélix’ que no necesitan carta de presentación. ¿Quién no se ha leído, aunque sea alguna vez, algún cómic de estos entrañables galos?, ¿quién no ha soñado con beber un sorbo de la poción mágica que da una fuerza sobrehumana que prepara el druída Panorámix?, ¿quién no ha querido unirse al banquete de esta aldea de la Armonique francesa con el que concluyen cada aventura y devorar jabalíes con Obélix y compañía?

    Como ya sucedió con ‘Asterix y Obélix Contra César’ (1999), ‘Astérix y Obélix: Misión Cleopatra’ (2006) y ‘Astérix en los Juegos Olímpicos’ (2008), esta nueva entrega llamada ‘Astérix y Obélix: Al servicio de su majestad’ es una nueva patada que se da a aquellos pequeños y grandes niños que se han criado con las aventuras de estos galos creados hace más de 50 años por René Goscinny y Albert Uderzo.

    A esta altura de “la película”, poco hay que decir de las versiones cinematográficas de Astérix y Obélix que pueda horrorizar al espectador. Desde su primera adaptación de carne y hueso la saga ha demostrado que lo mostrado en la pantalla no hace justicia a lo plasmado sobre el papel. Pero el éxito y el dinero es lo que manda.Cuatro películas, tres Astérix distintos, y un Gérard Depardieu, a años luz de la gloria que vivió a finales de los 70, 80 y principio de los 90 en películas con títulos como ‘1492: La conquista del paraíso’, ‘Novecento’ o ‘Danton’, entre muchos otros, son el resultado. Todo esto acompañado de un muestrario de estrellas del cine europeo de la talla de Roberto Benigni, Monica Belucci, Alain Delon e incluso el mismísimo Santiago Segura, capaces de venderse por un gran cheque a cambio de hacer un rato el tonto en la pantalla grande. En esta nueva entrega se le suma Catherine Deneuve (‘Indochina’).

    La última entrega, 'Astérix y Obélix en los Juegos Olímpicos', finalizaba con el desfile en pantalla de la flor y nata del deporte francés el exfutbolista Zinedine Zidane y el baloncestista Tony Parker como relleno cuya aparición sobraba y sirvió para alargar la película unos minutos más, quizás para que el espectador viera amortizado, en cuanto a tiempo se refiere, el precio de la entrada de cine.

    Esta nueva entrega no se aleja de este final, pero en esta ocasión esta sensación de pérdida de tiempo queda impregnado desde el primer fotograma del film. La historia es una torpe mezcla de ‘Astérix y Obélix en Bretaña’ y ‘Astérix y Obélix y los Normandos'. Lejos de mostrar una ligera fidelidad a las viñetas de Goscinny y Uderzo, la cinta no tiene hilo argumental y mucho menos coherencia. Simplemente va saltando de chiste en chiste y llenando los 109 minutos de duración del film de insufribles gags que buscan más un humor estúpido que a la plasmación y a la plasmación y modernización de la encantadora personalidad en la que se empapan los cómics.

    Lo que empezó hace ya trece años como una inofensiva muestra de poderío por parte de la cinematografía francesa, ha acabado por desembocar en una infame franquicia, ofensiva en todos los niveles, especialmente para la inmensa comunidad que creció, y que sigue creciendo con la aventura de estos irreductibles galos. ‘Astérix y Obélix: Al servicio de su majestad' es el último e innecesario ejemplo de ello.

     

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