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Diego R. Moreno

“Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos” - Heinrich Heine (1820)

Sobre este blog de Cine

O.P: En jerga cinematográfica, dícese de la primera obra de un director. Trata al cine con una visión personal y cercana, tanto el de cartelera como el ya pasado. Recomendando las películas de las carteleras y otras para ver en un día de estar en casa.


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  • 20
    Enero
    2013

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    'Django Desencadenado' - Se requiere la supervisión de un adulto

    Hay tipos que tienen un don especial para el cine, algo que les hace diferentes al resto, y Tarantino es uno de ellos. De nada sirve negar lo innegable. Lo que ha conseguido el ingenio de este polifacético hombre, cocinado bajo el fuego de subgéneros como las artes marciales (‘Kill Bill’), el slasher (‘Grindhouse’), el blaxpoitation (‘Jackie Bown’) y ahora el spaghetti western con su nueva película ‘Django Desencadenado’, convierten al director de ‘Pulp Fiction’ y ‘Reservoir Dogs’ en la envidia insana de muchos colegas de profesión que presumen de ganarse la vida con un cine de culto insoportable y pretencioso.

    Y es que las películas de Tarantino sólo se pueden comparar con las de Tarantino. Crecen y se alimentan del cine en general y del cine de su autor en particular. Salvo las dos partes de Kil Bill, las cintas de Tarantino se parecen poco entre sí. Por lo menos hasta ahora, porque ‘Malditos Bastardos’ y ‘Django Desencadenado’ son muy parecidas. Ambas se meten en el berenjenal de visitar la historia de los grandes males del pasado y volver a escribirlos a su gusto. En su anterior obra, Tarantino se permitía abordar el nazismo y acabar con él en la ficción en un ejercicio utópico bastante extraño, que sólo un director con su libertad de acción se podría permitir. Ahora se atreve con la esclavitud.

    El director nos traslada al sur de unos Estados Unidos, previo a la Guerra de Secesión (que casualidad que se estrene la misma semana que ‘Lincoln’), en el que la esclavitud está a la orden del día. Un cazarrecompensas disfrazado de dentista (Christoph Waltz), anda en busca y captura de tres hermanos forajidos y consigue liberar a Django (Jamie Foxx), un esclavo negro que puede ayudarle a dar con ellos. Los dos inician una relación profesional y de amistad que llegará a su culmen el día en que decidan liberar a la mujer de Django (Kerry Washington), que trabaja para el dueño de una plantación en pleno corazón del Missisipi (Leonardo DiCaprio).

    Cabe reconocer que Jamie Foxx (‘Ray’) es un actor al que le falta esa importante cualidad camaleónica que define a los grandes actores. Es una pena que una figura tan pasional como Django, con semejante sed de aniquilar, se pierda por momentos bajo la piel de un insípido protagonista. Su labia solo convence en las escenas más épicas pero no redondea al antihéroe que pretende Tarantino.

    Ya se encargan Christoph Waltz y Leonardo DiCaprio de silenciar al protagonista con sus soberbias interpretaciones. Waltz repite el impasible y cruel modo con el que actuaba el astuto coronel de las SS Hans Landa que le valió un Oscar a mejor actor de reparto y espera repetir este año, tras ganar el Globo de Oro, con este personaje más complejo y enigmático que el de ‘Malditos Bastardos’, con un brillante sentido de la justicia que al final obliga a preguntarse quién es el verdadero héroe de la historia. La única crueldad sin antídoto la desenfunda DiCaprio con uno de los mejores papeles secundarios de su carrera. Quién diría que aquel niñato de 'La playa' podría ponerse la máscara de un traficante de humanos sin escrúpulos como el que da vida. Una verdadera lástima que la Academia no tuviera en cuenta la actuación de este actor que, como Brad Pitt se está quitando esa careta de “guaperas” y realizando actuaciones espléndidas como ‘Infiltrados’, ‘Diamantes de Sangre’ o ‘Red de Mentiras’, y que veremos protagonizar  el 17 de mayo su próxima película ‘El gran Gatsby’.

    Sin olvidar a un Samuel L. Jackson que enamora con su personaje de mayordomo cascarrabias, sorprendente en toda su interpretación, ya sea por caracterización o  por sus diálogos. Junto con Foxx, Waltz y Di Caprio, son las cabezas visibles de un reparto que fluye como la seda compenetrándose a la perfección a través de un metraje que dispensa escenas que van desde los diálogos mejor nutridos y que tan bien sabe desarrollar Tarantino hasta la acción más sanguinaria, pasando por toques de magistral humor que salpican toda la película pero que se ven culminados en la sobresaliente toma del Ku Klux Klan en la que también podemos ver a Jonah Hill (‘Moneyball’).

    En el apartado musical no podían faltar los magistrales temas que siempre escoge Tarantino, y aquí, en una selección en la que Ennio Morricone domina el grueso de la BSO, sorprende incluso con algunas inclusiones raperas que, quién lo diría, encajan a la perfección en las escenas que acompaña.

    El director, haciendo gala de todos los trucos del spaghetti western, homenajea a este género que los críticos han calificado como “western de tercera” y surgió como una moda de hacer un cine barato y entretenido que nació en la década de los 60 de la mano de inolvidables cintas como ‘La muerte tenía un precio’, ‘Le llamaban Trinidad’, ‘El bueno, el feo y el malo’ o ‘Hasta que llegó su hora’.

     

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