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Diego R. Moreno

“Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos” - Heinrich Heine (1820)

Sobre este blog de Cine

O.P: En jerga cinematográfica, dícese de la primera obra de un director. Trata al cine con una visión personal y cercana, tanto el de cartelera como el ya pasado. Recomendando las películas de las carteleras y otras para ver en un día de estar en casa.


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  • 31
    Mayo
    2013

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    'El gran Gatsby' - ¡Compañero!

     La mejor forma de definir esta película es diciendo que está dirigida Baz Luhrmann. Si hay algo que nadie pone en duda es que el director australiano no deja a nadie indiferente. Desde ‘Romeo y Julieta’ hasta ‘Australia’, pasando por ‘Moulin Rouge’. Su estilo y sus formas como narrador consiguen adeptos y detractores a partes iguales. Si eres de los que disfruta con un ritmo frenético, excesivo, recargado y colorido, ‘El Gran Gatsby’ es tu película.

    La perspectiva que proporciona el paso del tiempo nos permite saber que la mano sombría de la Depresión de 1929 cubrió el sonriente rostro de los llamados Felices Años Veinte, algo que el escritor Francis Scott Fitzgerald desconocía cuando escribió ‘El Gran Gatsby’ en 1925. Romanticismo y tragedia se dan la mano en toda la obra del magnífico escritor de Minnesota; sus personajes son sólo aparentemente frívolos y superficiales, ya que en realidad se sienten frustrados por haber nacido en una época en la que encontraron muertos a todos los dioses, todas las guerras combatidas y la fe en el hombre había sido destruida. La perspicacia de Fitzgerald le llevó más allá del sonido del jazz captando con agudeza y sensibilidad la latente insatisfacción de la época. El Gran Gatsby es un gran ejemplo de ello.

    Tobey Maguire (‘Spiderman’) es Nick, un intento de escritor que más que escribir se dedica a la compra de bonos. Es primo de Daisy, una bonita y delicada mujer que vive cruzando el río, interpretado por Carey Mulligan (‘Shame’). Un día Nick recibe lo que nunca nadie más: una invitación a una de las multitudinarias fiestas que realiza su vecino, un tal Gatsby, alguien a quien todo el mundo conoce pero jamás nadie ha visto. Interpretado por Leonardo DiCaprio, actor que ha demostrado que todo lo puede y que poco importa si la Academia se encarga o no de reconocérselo, como ya se vio en ‘Django Desencadenado’. En esta fiesta multitudinaria e “íntima’’, Gatsby va a presentarse especialmente ante Nick. Porque, claro, había otra razón tras la invitación.

    Jay Gatsby, el protagonista, es un millonario con un oscuro pasado y cuya ambición le lleva a pretender comprar el tiempo para poder revivir un antiguo amor. Para interpretarlo se requería o bien a un actor desconocido que desapareciese bajo el personaje y que hiciese más fácil especular sobre él, o a una inalcanzable superestrella que proyectase en la pantalla la aureola misteriosa y etérea que requiere el enigmático Gatsby. La elección de Di Caprio obviamente significa que los responsables de la película se han decantado por la segunda opción, siendo un acierto: Di Caprio ofrece una muy buena interpretación, muy convincente. Hace años que superó el lastre que como actor constituía el ser un ídolo de adolescentes y se ha convertido en un sobresaliente intérprete dramático.

     La obra de Fitzgerald hablaba de la decadencia moral de la clase adinerada, de la hipocresía de las grandes mansiones y las sonrisas falsas y, en última instancia, de la vacuidad personal y ética de cada uno de los personajes que rodeaban a Jay Gatsby. Era una obra sencilla pero incómoda. La autocomplacencia y la fascinación por el mundo de la alta alcurnia, no tenían cabida entre las páginas del libro. Todo lo contrario que en este film. 

    Baz Luhrmann transforma el relato original a su gusto, lo pervierte y lo moldea hasta que queda de él la perfecta criatura “luhrmaniana”: una epopeya dramática de estética videoclipera con el anacronismo musical de introducir en esta época de Jay Z, Kanye West, Beyoncé o Fergie. La antítesis de la adaptación del 74, todo tedio, conversaciones, sudor y primeros planos de un soso Robert Redford que sólo aportaba al papel su cara. El director cuelga sobre los hombros de DiCaprio todo el peso dramático. Él es el personaje con matices, con sombras, con recovecos. Él es el único que entendemos y con el que simpatizamos. Sus actos tienen un propósito. Sus desmanes favorecen un prisma emocional. Ésta es su película. Él es la película en sí. Y por ello se salva.

     

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