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Diego R. Moreno

“Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos” - Heinrich Heine (1820)

Sobre este blog de Cine

O.P: En jerga cinematográfica, dícese de la primera obra de un director. Trata al cine con una visión personal y cercana, tanto el de cartelera como el ya pasado. Recomendando las películas de las carteleras y otras para ver en un día de estar en casa.


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  • 12
    Noviembre
    2013

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    'El juego de Ender' - El fin justifica los medios

    Desde Asimov hasta Henlein, pasando por Orwell, Bradbury o Huxley, han sido muchos los autores que han planteado utopías de la humanidad, que hacían meditar profundamente de dónde venimos, donde estamos y lo que es más importante, hacia dónde vamos. A mediados de los ochenta del siglo XX un escritor llamado Orson Scott Card ganó los dos premios más importantes del mundo de la literatura de ciencia ficción, el Nébula y el Hugo, con una novela que planteaba un desalentador porvenir para la humanidad, en la que tras una invasión extraterrestre, el ejército se dedica a preparar a soldados invencibles que puedan contrarrestar un contraataque alienígena. Los mejor dotados para luchar a través de complejos ordenadores son precisamente los niños, que arrancados de su inocencia, tendrán que convertirse en avezados estrategas y guerreros sin piedad contra los invasores.

    Científicamente, este planteamiento tiene muchos visos de realidad, ya que la mayor plasticidad de la mente humana está en la niñez, con una capacidad de aprendizaje e improvisación mucho mayor que las de cualquier adulto. Muchos niños dominan, hoy en día, cualquier tipo de tecnología de vanguardia (desde consolas de videojuegos, hasta programación de ordenadores) con una naturalidad que ni un ingeniero de telecomunicaciones tendría después de hacer un máster. Sentadas las bases de esta fantasía, el film va mucho más allá de lo que pudiera pensarse, ya que no es sólo una historia de extraterrestres malvados que vienen a invadir la tierra de las que tanto abundan. Y es que tan sólo por el mensaje reflexivo que hace de ciertos diversos temas morales, se desmarca del resto, como donde se encuentran los límites de la autoridad militar, la importancia del yo frente al mundo entero, el valor de los sentimientos y del respeto a todas las formas de vida.

    Llevar 'El juego de Ender' a la gran pantalla era un reto que se antojaba, quizás, demasiado complicado para un cineasta poco ducho. Convertir un libro en una adaptación fílmica es como poco complicado. Sintetizar en solo dos horas toda la complejidad de una novela y provocar las mismas experiencias derivadas de su lectura es prácticamente una misión abocada al fracaso. Sin embargo Gavin Hood (`Expediente Anwar') consigue plasmar casi punto por punto cada una de las sensaciones que provoca el libro de Orson Scott Card.

    Es prometedor ver que entre las mediocres sagas juveniles que copan los cines. Existen directores y guionistas con ganas de decir algo más que no suponga una mera adaptación de un libro de éxito. Es por eso que esta cinta se desmarca de otras y funciona a muchos niveles, aunque no obstante cuenta con ciertos defectos que pueden hacerla poco accesible a todos los espectadores. Aunque, como toda adaptación de una obra literia, tiene un fallo. La tienen todas las películas, sean buenas o malas. Y es la falta de minutos. 114 minutos de metraje de una obra de cerca de 400 páginas llenas de emoción se queda bastante corta.

    Es un film diferente, original, con su propio esquema, que puede defraudar a todos los que vayan buscando la acción de Star Wars o Star Trek porque no se trata de esa clase de acción ni de esa clase de género, se trata de una aguda reflexión sobre la defensa de la vida, el costo individual de esa defensa, y la relación que podamos tener con otras formas de vida con las que entremos en conflicto por defender esa vida.

     

     

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