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Diego R. Moreno

“Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos” - Heinrich Heine (1820)

Sobre este blog de Cine

O.P: En jerga cinematográfica, dícese de la primera obra de un director. Trata al cine con una visión personal y cercana, tanto el de cartelera como el ya pasado. Recomendando las películas de las carteleras y otras para ver en un día de estar en casa.


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  • 14
    Enero
    2014

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    'El lobo de Wall Street' - La secta del dólar

    Los tipos de la mafia son ahora los brókers de la Bolsa, las pistolas de aquellos son los teléfonos de éstos y los charcos de sangre son los fajos de billetes. “¡Stratton Oakmant es América!”, grita Belfort. Estaba en lo cierto. Su firma bursátil, marcó un antes y un después en Wall Street a comienzos de los años 90. Ganó cientos de millones de dólares de forma fraudulenta y a costa de la ignorancia de los pobres. Sin lugar a dudas, es la expresión encarnada de una de las prácticas más ruines del Capitalismo: En un solo día era capaz de embolsarse algo más de 12 millones en tan sólo tres minutos, y en una ocasión despachó al FBI lanzándole billetes.

    Basada en su autobiografía, 'El lobo de Wall Street', es la historia de Jordan Belfort (Leonardo Di Caprio), una clásica épica americana de ascensión y caída, de irrefrenable éxito y de imposible redención. Otra crónica moral que gira en torno a los cimientos inmorales de una América (que no EE.UU) según Scorsese, otro exuberante fresco monumental como lo fueron en su momento otros filmes del cineasta como ‘Uno de los nuestros’, ‘Casino’ o ‘Gangs of New York’. Sin duda estamos ante una obra realizada desde la conciencia que quiere ser una obra maestra. Solo el tiempo lo dirá.

    La trama conduce por toda la vida de Belfort como bróker de Wall Street, desde su entrenamiento de “cómo ser un cabrón” sin conciencia, hasta su caída a la realidad, pasando por su manera de armar un negocio multimillonario de fraudes que en nada tiene que envidiar a los negocios del señor Bernie Madoff o del duque Urdangarín. Pero durante esos años de vida en el hurto y la malversación, la vida de Jordan es pura adrenalina y estaba cargada de sexo, drogas, y… dinero, mucho dinero.

    Leonardo Di Caprio es el actor ideal para esta clase de papel como ya demostró en la reciente ‘El gran Gatsby’. Ya olvidado su encasillamiento de cuando era joven, el californiano vuelve a formar dupla con Scorsese. Y ésta llega a su cúspide: demostraron su valía con ‘Gangs of New York’ y ‘Shutter Island’, rozó casi la perfección con ‘Infiltrados’, algo parecido que le ha pasado con esta última colaboración y que al fin ha sido compensando con el Globo de Oro a mejor actor de comedia, tras no recibir ningún tipo de reconocimiento tras su gran papel en ‘Django Desencadenado’ el año pasado.

    Pero a diferencia de otras películas que pugnan a la gloria e inmortalidad que brindan los Oscars, la cinta no se queda sólo en su actor protagonista. Scorsese logra un quinteto de secundarios de lujo: unos Jonah Hill (‘Moneyball’) y Margot Robbie (‘Una cuestión de tiempo’) que dotan su lado cómico; un eterno secundario de lujo como Kyle Chandler (‘Argo’, 'Zero Dark Thirty', 'La Trama') o un reciente ganador al Oscar como Jean Dujardin (‘The Artist’) y hasta un Matthew McConaughey (‘El inocente’), capaz de hacer sombra al mismísimo “Lobo” en las contadas ocasiones que sale a escena durante las tres horas que dura esta cinta de bacanal continua.

    Quien acuda a ver ‘El lobo de Wall Street’ se llevará un baño de obscenidad, donde lo carnavalesco del poder, la insensibilidad del dinero y la vanidad grotesca atraviesan una interpretación, fílmicamente muy bien construida, del sueño americano.

    Tras el exceso, queda el desdén y la angustia, la desesperanza de aquello que no se puede renegar, de ese deseo impuesto de ser mejores mediante el incremento del capital. Si la audiencia no se identifica con Belfort es porque la masa de espectadores se asimila a los inversionistas estafados, al ciudadano promedio que busca asegurar su existencia en bienes y monedas, pero que termina siendo víctima de un sistema deshumanizado controlado por estos lobos, surgidos de la avaricia y la necesidad, propio de aquellos que carecen de escrúpulos y que disfrutan engañando, se aprovechan de las lagunas legales y se enriquecen a costa de las personas honradas.

    “¿Pero puedes trabajar estando drogado?”, le pregunta un jovencito Belfort a Mark Hanna (Matthew McConaughey). “¡Y de qué otra manera podría hacerlo”, responde Hanna en una de las primeras escenas del filme que acabaría describiendo  la vida de los habitantes de Wall Street.

     

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