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Diego R. Moreno

“Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos” - Heinrich Heine (1820)

Sobre este blog de Cine

O.P: En jerga cinematográfica, dícese de la primera obra de un director. Trata al cine con una visión personal y cercana, tanto el de cartelera como el ya pasado. Recomendando las películas de las carteleras y otras para ver en un día de estar en casa.


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  • 10
    Mayo
    2014

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    'Snowpiercer' - Distopía sobre raíles

     Pensábamos que ya lo habíamos visto casi todo en el tsunami de cine postapocalíptico que nos lleva engullendo con fuerza durante los últimos años. Un armagedón cinematográfico de rostro polimorfo representado por hordas de zombies, invasiones extraterrestres, cometas extraviados, guerras, desastres naturales, pandemias de origen desconocido o una de las problemáticas más presentes en el debate ecológico actual, el cambio climático. Esa es precisamente la fuente de la que brota la historia de 'Snowpiercer', adaptación de una novela gráfica francesa ('Le Trasperceneige'), llevada a la gran pantalla por el director surcoreano Bong Jong-ho ('Mother'), y reeditada en España como'Rompenieves'.

    La humanidad asustada por los efectos cada vez más visibles del calentamiento global se lanza en un experimento para descender la temperatura con funestos resultados: El descenso es tan drástico que acaba desencadenando una nueva era glacial. La humanidad se va exterminando poco a poco, incapaz de resistir esas temperaturas excepto por los pasajeros de un microcosmos que cabalgan interminablemente por las vías heladas del mundo, en un tren eterno en donde la vida aún es posible.

    La historia comienza en el vagón de cola. Oscuro, sucio, superpoblado y carente de esperanza, cuyo único objetivo es satisfacer las necesidades lúdicas y laborales de los vagones acomodados y lujosos que se encuentran en la cabeza del tren, la élite. Liderados por Curtis, un convincente Chris Evans ('Capitán América: El soldado de invierno'), y por su mentor Gilliam (John Hurt, 'Los crímenes de Oxford') que cansados de esta división de clases tan despótica y cruel quieren lanzar una revuelta para cambiar el orden establecido. O al menos mejorar su calidad de vida.

     El cineasta nos muestra la humanidad condensada en este tren, cada vagón como reflejo de una sociedad que es la nuestra, cada vagón como espejo social al que mirarse, a la vez que los héroes avanzan, a la vez que sus ojos van descubriendo las sorpresas que depara el tren. Nos encontramos ante una perfecta pirámide social desde el proletariado de cola hasta el dictador megalómano del frente (Ed Harris 'Dolor y Dinero'), pasando por los cuerpos del orden, la prisión, los vagones encargados de la comida y el agua, las escuelas, los artesanos, los intelectuales y las clases acomodadas invadidas por el lujo y el hedonismo. Quizá en ocasiones se representa de manera bastante estereotipada, pero aún así se logra disimular sin que resulte ser un panfleto ideológico o con ansias de ser un icono revolucionario antisistema. Todo sirve como un perfecto vehículo para una historia tradicional de un héroe que lucha por conseguir su objetivo.

    En una época en la que la mayoría de blockbusters muestran una acuciante falta de originalidad, donde el único objetivo es la obtención de ingresos sin ofrecer un producto diferenciado que aposte algo más que la típica trama facilona y, donde los efectos especiales son el único reclamo para un público cada vez más conformista, es de admirar la llegada de productos como este, que más allá de fallos puntuales, propone diversión, acción, entretenimiento de calidad en mayúsculas y reflexión a partes iguales.

     

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