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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 05
    Julio
    2013

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    'After Earth' - Opción B

    Shyamalan. La palabra mágica. Muchos ya han saltado del barco, otros se han armado hasta los dientes para ejercer la defensa en el constante juicio a un director que, usemos el orden cronológico, sorprendió, asombró, arriesgó, dudó, tropezó, hundió. No es poco para alguien que ha firmado una decena de películas, aunque muchos empecemos a contar desde la tercera, 'El sexto sentido'. Aquella obra maestra, cinta de terror dramático con giro final para la historia, marcó el inicio de una racha de películas memorables formadas por 'El Protegido', para muchos su mejor trabajo, 'Señales', 'El bosque' y 'La joven del agua'. Si bien es cierto que estas dos últimas se encontraron ya con muchos detractores, los que las defendemos somos pocos pero fuertes, el auténtico golpe llegó con 'El incidente', correcto thriller de lamentable desenlace, y el hundimiento, popular y crítico, con 'The Last Airbender', para resumir, una de las peores películas de los últimos años. Aquel desastre no solamente supuso un fracaso en taquilla de los que marcan una carrera sino que, además, dejó a Shyamalan como diana para los dardos más envenenados, juguete roto en manos de una industria que disfruta tanto elevando a los altares a los más listos de la clase como descendiéndolos al infierno. Tocaba jugarsela a una carta y existían dos opciones, o bien proponer una historia original delicada e intrigante marca de la casa o continuar con trabajos de encargo en busca del éxito comercial que devolviera la fé, y el dolar, perdido. Opción B. Will Smith y familia siempre tiran más que ser un director de 'culto', debió pensar el bueno de Shyamalan, que no dudo en meterse en este berenjenal llamado 'After Earth'

     

    Quede claro que no disfruto, ni participo, en el linchamiento general a la figura del director indio pero, la defensa en este caso, se convierte en un imposible, una utopía, un querer y no poder. Justo la sensación que transmite una película que es, por un lado, una fallida estrategia comercial por parte del clan Smith para, uno, afianzar al patriarca Will como actor dramático potente y, dos, presentar las credenciales de su hijo, Jaden, de cara al estrellato. ¿Resultado? La peor interpretación de la carrera del primero y el ridículo absoluto del segundo. Por otro lado, 'After Earth' es una fallida reflexión sobre las inseguridades paterno filiales, el poder del miedo sobre el ser humano, la relevancia de los sentimientos a la hora de enfrentarse a los temores, el poder de los traumas a la hora de avanzar o retroceder en la evolución personal. Todo ello se queda en la mismísima superficie de una trama tan simple que, a duras penas, podría haber funcionado como cortometraje. El mayor logro, después de todo, es su duración. No debe ser nada sencillo sacar 99 minutos de la nada. Porque 'After Earth' es eso, la nada más absoluta, el vacío, aburrido y pedante, un muerto viviente hecho película a mayor gloria de tres personalidades que han perdido la partida con creces.

     
     
    Puestos a ser buenos, diremos que la película tiene algún momento bien resuelto, alguna escena 'emotiva' apañada y una notable banda sonora de James Newton Howard. Y deje usted de contar. Ni siquiera el interés de su director por transladar algo de su personalidad al resultado final se puede interpretar como acierto, todo lo contrario, se convierte en un lastre más, una herida de muerte en el nulo ritmo de una cinta que podría haber sido, al menos, una vertiginosa demostración de acción pero que decide tirar por el panfleto más insoportable, el bostezo constante. Y duele. Especialmente para aquellos que seguimos creyendo que Shyamalan es uno de los directores/autores más interesantes de las últimas generaciones, un realizador con personalidad, universo propio, arriesgado, inteligente, capaz de hipnotizar al espectador a base de genio. No quiero pensar que esta travesía por el desierto se haga eterna, que hayamos perdido al responsable de tantos momentos memorables, pero con 'After Earth' se complica, un poco más, encontrar la esperanza del regreso. Así que nos quedamos con dos opciones, lamentarnos por el fracaso artístico de su última propuesta y unirnos al bando de la lapidación popular o quedarnos en casa, ponernos 'El Protegido' y mantener la fe. Opción B.

     

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