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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 19
    Julio
    2014

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    Alicante

    'El amanecer del planeta de los simios' - En lo bueno y en lo malo

     

    ¿Qué tiene que tener un buen blockbuster de verano? Probablemente, aunque los prejuicios suelan herir de muerte a este tipo de superproducciones destinadas a la ingesta de pipas a cielo abierto en cines de verano, lo que buscamos en estos oasis estivales sean las mismas virtudes que exigimos a las grandes películas. Las tres ‘E’, es decir, Emoción, Entretenimiento y Espectacularidad. Tridente de elementos básicos para conseguir el primer paso, tener un buen producto entre las manos y, consecuentemente, conseguir las distintas metas, el éxito de taquilla, reconocimiento crítico y el inicio o continuidad de franquicia de turno. Por eso, a la hora del recuento final, a la altura de septiembre, siempre hay un trabajo que se corona como gran éxito de la temporada veraniega. Hace tres años, para sorpresa de muchos, ‘El origen del planeta de los simios’ se convirtió en la gran triunfadora consiguiendo dos hitos. El primero, renacer de las cenizas en las que Tim Burton había convertido la clásica saga con su fallido remake y, por otro, mucho más importante, llevar la historia un paso más allá, asentar las bases de toda una mitología cinematográfica y culturar consiguiendo que una nueva generación se interesara por el inicio de una historia cuyo final ya conocemos pero que, a la vista de los resultados, merece la pena descubrir cómo se llegó hasta él.

     

    Con el éxito suficiente para asegurar su continuidad y reconvertida en trilogía, el trabajo que inició el director Rupert Wyatt, llega ‘El amanecer del planeta de los simios’, una entrega de transición que eleva el listón dejado por su notable predecesora y prepara el terreno para una tercera entrega que, de cumplir con las expectativas, pondría punto y final a una de las sagas más estimulantes de la ciencia ficción en la última década. Ayudará, y de qué manera, el conjunto de virtudes que demuestra esta secuela impecable, apabullante, en sus logros técnicos, arriesgada en lo narrativo y ejemplar en su manejo del tiempo y evolución de personajes. Mucha culpa de esto, quizás toda, la tiene su director, Matt Reeves, un tipo que ya había demostrado su buen hacer con ‘Monstruoso’ y, especialmente, ‘Déjame entrar’, relectura de la película sueca de mismo nombre que superaba los logros de su original a base de emoción. En esta ocasión, ocurre algo similar. Reeves decide prestar la misma atención a las escenas íntimas, conmovedoras que al espectáculo de acción que toda gran superproducción agarra como bandera representativa, golpe en la mesa, as en la manga.  Tras su primera media hora, casi documental, en el que se nos presenta la civilización simia, sus personajes más importantes y los detalles que marcarán el desarrollo de la cinta, ‘El amanecer del planeta de los simios’ apuesta por ahondar en las motivaciones dramáticas, en las causas y consecuencias de los sucesos, todos ellos coherentes, que los distintos individuos, humanos y simios, llevan a cabo a lo largo de dos horas de puro cine de entretenimiento que no se despista lo más mínimo a la hora de ofrecer algo más.

     

    Uno puede quedarse, claro, con el puro espectáculo, protagonista de un tramo final arrasador, épico hasta la médula, pero también obtendrán su recompensa aquellos que decidan ver más allá y reflexionar acerca de lo inevitable de los enfrentamientos en todo tipo de sociedad, el valor real de un líder, la necesidad de venganza, la posibilidad real de encontrar el perdón tras las cicatrices, el aceptar un rol impuesto por la batalla, la figura paterna, la familia en medio de las explosiones, el pesimismo en la mirada del humano, la esperanza en los ojos de un simio. Todo ello liderado por un maravilloso Andy Serkis que ofrece un auténtico recital en la piel de César, un trabajo que lleva un poco más allá los logros tecnológicos y, que nadie lo dude, los interpretativos. A través de sus gestos y decisiones, nos iremos sumergiendo en una cinta de aventuras con ecos al western crepuscular, donde un chubasquero se puede convertir en poncho y un ataque con tanques y explosiones huele a fuerte apache, un trabajo que consigue ser vibrante sin dejar de emocionar, ser un buen blockbuster y una gran película. Un logro que sitúa ‘El amanecer del planeta de los simios’ en ese conjunto de secuelas que superan a su predecesora  oscureciendo su discurso, profundizando en el drama, metiendo el dedo en la llaga. Aquí hay una buena historia contada de una manera sobresaliente que podría resumirse en esa mirada encontrada entre sus dos protagonistas, humano y simio, cuando comienza a sonar ‘The Weight’, obra maestra de The Band. En los pequeños detalles, en las cosas que nos emocionan, en los recuerdos, todos somos iguales. En lo bueno y en lo malo. Aunque lo primero casi siempre se nos olvide. 

     

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