Blog 
Pantalla Grande
RSS - Blog de Alberto Frutos Díaz

El autor

Blog Pantalla Grande - Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


Archivo

  • 09
    Noviembre
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    'Melancholía' - Instántes de luz

    El esfuerzo de criticar una película puede ser aún más complicado cuando, en ella, se refleja un proceso doloroso por el que has pasado. Cuando sus imágenes te hacen regresar a un lugar guardado en el pasado, cerrado con una llave que creíste perdida en el río pero que, siempre, te acompaña. Cuando sus personajes hablan de algo de lo que tu has hablado, lloran por algo por lo que tú has llorado y sienten cosas que tú has sentido, la labor crítica se ve lastrada por una carga emocional que, para que negarlo, hace más difícil el análisis objetivo. Todo este ejercicio de verborrea tan sincera como, posiblemente, innecesaria, encuentra su sentido ante la actitud de un servidor frente a ‘Melancholia’, la última película, aquí no hay experimento, de Lars Von Trier, cineasta capaz de lo mejor y de lo peor, al que el manido “amado y odiado” se adapta mejor que a ningún otro. Retrato de la depresión como enfermedad terrible en un contexto apocalíptico en el que un planeta, el mencionado ‘Melancholía’, se acerca peligrosamente a la Tierra. Pero, por si alguien tenía alguna duda, urge aclarar que no estamos ante ninguna cinta de catástrofes, ni siquiera ante el temido ‘Armaggedon’ artie en el que podía haber caído la película dado su argumento y responsable. No, aquí la marca Von Trier continúa intacta, si acaso algo domesticada, pero perfectamente reconocible en su trato a la cámara, su atención por los detalles y la belleza buscada en los exteriores de un mundo con posibilidad de desaparecer para siempre.

    Protagonizada por una inmensa Kirsten Dunst, acompañada por la también espléndida Charlotte Gainsbourg y un sorprendentemente acertado Keifer Sutherland, ‘Melancholia’ es una película hermosa, deslumbrante en sus mejores momentos (el prólogo y desenlace están ya entre lo mejor de la cosecha cinematográfica de 2011) y desoladora en su contenido. Nadie me ha mostrado como Von Trier la depresión de un modo tan acertado y profundo, mostrando con gestos, miradas y actitudes ese pozo oscuro repleto de miedos, dudas e impotencia que rodea el fantasma de una enfermedad terrible. Algunas de sus escenas son devastadoras, incomprensibles para cualquier persona que no haya pasado por esa pesadilla en la que el dolor se apodera de todo y las fuerzas brillan por su ausencia. En eso, y es necesario regresar a ella, Dunst se revela como actriz sublime, captando la incomprensible tristeza que la embarga con toda la naturalidad del mundo, haciendo imposible el no creérsela, convirtiendo en inútil la búsqueda de errores en una actuación complicadísima, todo un reto del que la intérprete sale totalmente victoriosa. Lástima que el ritmo, irregular y en ocasiones, demasiadas, soporífero, que ha dado Von Trier a su obra haga decaer la atención del espectador, especialmente en el tramo final del acto de la boda, una presentación de personajes acertada pero incomprensiblemente alargada hasta la saciedad.

    Teniendo esto en cuenta, y el grado de identificación emocional que alcanza la película en sus mejores momentos, ‘Melancholia’, se queda a medio camino entre la obra maestra y el aprobado, algo que solo podía ocurrir con un trabajo que viene firmado por Lars Von Trier. Sin embargo, sería injusto no valorar el equilibrio que se ha intentando buscar entre el horror de lo que se cuenta y lo hipnótico de la forma, como revela la imagen de Kirsten Dunst bañando su cuerpo desnudo en la luz de un planeta que podría acabar con toda su vida. Justo ahí,y acompañada por el conmovedor 'Tristán e Isolda' de Wagner, reside todo el triunfo de ‘Melancholía’, la belleza que se esconde en la soledad, el temor y la inseguridad. Porque, incluso en esos lugares, se pueden encontrar momentos as, instántes de luz en la más absoluta oscuridad.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook