Blog 
Pantalla Grande
RSS - Blog de Alberto Frutos Díaz

El autor

Blog Pantalla Grande - Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


Archivo

  • 21
    Marzo
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Alicante
    futbol sala
    ua
    Deporte

    'Non - Stop' - Coherencia y palomitas

     

    El género blockbuster es todo un misterio. A diferencia de otros géneros, donde las razones por las que uno conecta con una película pueden ser identificadas con mayor facilidad, los elementos que hacen funcionar a un gran espectáculo palomitero son algo más complejas. Y es curioso que eso ocurra con un tipo de cine en el que pensar está de más. No es algo negativo, ni mucho menos, es pura evasión, artefactos de entretenimiento donde el sentido del ritmo es el Dios al que dedicar todas nuestras plegarias. Sumido en un letargo del que se salvan honrosas excepciones más allá de las sagas ya establecidas que, a base de intentos (secuelas), terminan acertando, los taquillazos masivos suman más errores que aciertos en una década donde triunfa el recuerdo de los grandes clásicos generacionales ('La jungla de cristal'), se sacan franquicias de la manga ('Prometheus') o se abusa del remake innecesario ('Desafío total'). Con el tiempo nos hemos hecho mayores y las nuevas generaciones prefieren los 'Transformers' de Bay, placer culpable, antes que despropósitos como los dos ataques cinematográficos que sufrió la Casa Blanca el año pasado. Pero aún queda algo de esperanza.

    Si Guillermo del Toro nos salvó el lado festivo del cine de verano con su 'Pacific Rim', ahora es 'Non - Stop' la que da el pistoletazo de salida a la temporada de cine post premios, es decir, el primavera/verano de unas grandes salas más preocupadas por llenar butacas que buen gusto. Aunque, seamos justos, el nuevo trabajo de la dupla formada por el director español Jaume Collet-Serra y el gran descubrimiento como action hero de la última década, Liam Neeson, acepta todas las reglas del juego que plantea el género, es decir, terroristas, misterio, escenas de acción, ritmo trepidante, incoherencias narrativas y clímax espectacular, sin dejar de lado el ritmo trepidante de una cinta que se consume sin problemas, con atención constante y con un interés notable. El director español se permite, además, jugar con el caramelo que supone que el 95% de su historia se desarrolle en un escenario único, un avión que funciona como un personaje más. Afortunadamente, Collet-Serra prefiere atrapar la influencia de los últimos Polanski o del Hitchcock más tramposo en vez del disparate pasado de rosca de los amantes pasajeros de Almodóvar. Su dirección, brillante por momentos y eficaz siempre, es uno de los puntos fuertes de un thriller que a medida que avanza va perdiendo cualquier atisbo de coherencia a favor del guiño de ojos al amante del cine espectáculo.

    Por su parte, Neeson aporta su carisma incuestionable a un personaje que conoce al dedillo. Juliane Moore está desaprovechada, aunque no tanto como la muda Lupita Nyongo'o, pero, claro, una Moore desaprovechada es mejor que muchas protagonistas absolutas. En cualquier caso, puede que me esté poniendo más analítico de lo que la película merece y pretende. Porque, lo único que intenta 'Non - Stop' es ofrecer un entretenimiento masivo para todos los públicos, un juego del gato y el ratón con giros de guion tan absurdos como divertidos. Y en eso acierta de pleno. No salvará al género de la (semi)decadencia en la que se encuentra instalado, no aportará nada nuevo, nada que no hayamos escuchado o visto antes, pero lo hace con tanta efectividad que cuenta con toda nuestra complicidad. Aunque, ya se sabe, aquí la coherencia está de más. Las palomitas no.  

     

     

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook