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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 24
    Abril
    2014

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    Alicante

    'The Amazing Spider-Man: El poder de Electro' - Mucho ruido y poca tela

     

    Comienza esta secuela del hombre araña con dos clímax de acción pura y dura y un discurso épico con escenas a cámara lenta. Y uno no sabe si ha entrado en la sala antes de que terminara el pase anterior o si, por el contrario, está ante un ejercicio de discurso narrativo que ni en los mejores tramos de 'Memento'. Pero no. Como si no hubiera tiempo que perder, como si los (excesivos) 142 minutos que quedan por delante no fueran suficientes, Marc Webb aprieta el acelerador desde el primer minuto, reinicia lo que replanteo en su anterior e infravalorada entrega y se lanza de cabeza al género de superhéroes más palomiteros. Al menos en una introducción que ubica a la renovada saga en un lugar al que le había costado llegar. Asentados los fuegos artificiales, quedaba ver de que modo marcaba Webb el ritmo de una secuela que parece querer hacer el sentido contrario que su precedente, ir de la comedia al drama. El problema es que también quiere presentar dos villanos, asentar las bases para la siguiente entrega, ser una especie de homenaje al romanticismo teen y, además, emocionar con un drama realmente potente, valiente y significativo para el amante del cómic y el espectador medio. Muchas pretensiones para una película que termina siendo, de manera casi inevitable, irregular y caótica.

    Hay muchas cosas que funcionaban y lo siguen haciendo, principalmente esa química explosiva entre Andrew Garfield y Emma Stone que es tan evidente que incluso consigue que el primero parezca un buen actor en alguna ocasión. Ella, evidentemente, necesita poco más que una línea de diálogo bien escrita para ser lo mejor de la película. A ellos se suma Dane DeHann, estupendo como Harry Osborn, un personaje que suma en cada aparición, enigmático, con profundidad dramática, que termina siendo el auténtico antagonista del héroe. En el otro lado de la balanza, Electro. Más allá de la espectacularidad visual de sus apariciones, indiscutible, Jamie Foxx poco puede hacer, y lo que hace, lo hace mal, con un personaje presentado, escrito, interpretado y desarrollado con desgana, con piloto automático, incapaz de crear el más mínimo interés, utilizado de manera oportunista y, lo que es peor, rozando la parodia cómica más temible. El propio Webb y su equipo parecen conscientes y deciden aparcarlo la mayor parte del tiempo, centrando toda su atención en la relación entre Peter Parker y Gwen Stacey, el auténtico motor de la película.

    A pesar de caer en más de una ocasión en lo cursi y tontorrón, 'The Amazing Spider- Man: El poder de Electro', es consciente de su as en la manga y maneja los tiempos con suma inteligencia, formando una estructura narrativa interna lo suficientemente potente y compacta como para que termine emocionando sin fisuras. Ese es el mayor logro de una película que eleva las dosis de todos sus elementos, consiguiendo triunfos visuales en forma de set pieces de acción apabullantes, originales, atrevidas, pero que intenta tantas cosas, en tantos niveles, que el conjunto termina siendo bastante desequilibrado. Aquellos que querían más movimiento, saldrán relativamente contentos. Aquellos que querían más dramatismo, saldrán relativamente satisfechos. Aquellos que querían una adaptación redonda, saldrán totalmente decepcionados. El único termino superlativo que una película con tantas aspiraciones puede conseguir. Muchos objetivos y poca tela. De araña, claro.

     

     

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