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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 13
    Febrero
    2012

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    'War Horse' - Rey Mago Spielberg

    La discusión sobre Steven Spielberg a estas alturas parece tan absurda como irrelevante. La maestría demostrada con el paso de los años en la práctica totalidad de los géneros del Rey Midas de Hollywood es cuestión de tirar de filmoteca. Aquellos que reniegan de sus capacidades citando el exceso de sentimentalismo y su búsqueda incesante de la conquista de la taquilla se dejan en el discurso la pasión absoluta de un cineasta obsesionado por (re)convertir el cine en lo que siempre debe ser, una cita con la magia y la evasión, las emociones más inolvidables, el aroma de las experiencias que conforman maravillosos recuerdos. Tras un tiempo alejado de las cámaras y centrado en su labor como productor, especialmente en series de televisión, Spielberg regresó por partida doble. Su primer trabajo tras el descalabro de la cuarta entrega de Indiana Jones fue la reciente adaptación de Tintín, una obra maestra del cine de animación, trepidante montaña rusa de diversión y adrenalina que suponía una reinvención de los códigos del cine moderno para todos los públicos, la perfección de una técnica cinematográfica que en manos de otros directores (Zemeckis) se alejaba del primer destino que debería buscar una película, el espectador. Todos logros atribuibles al presente, al cine moderno y del futuro. Meses después, y en una pirueta genial, Spielberg retrocede en el tiempo sin dejar de lado todo lo aprendido, ni mucho menos, para ofrecer con 'War Horse' un canto de amor a sus maestros y, porque no decirlo, para reivindicar su figura como cineasta total, genio absoluto que sigue sumando títulos excelsos a una carrera impecable.

     
    Con la maravillosa historia de la amistad entre un joven aldeano inglés y un caballo, Spielberg retrata a todos los que andaban buscándole sucesores mostrándose en plenas facultades, facturando una película emotiva, sí, pero también dura y épica, sensible y apabullante a partes iguales. Con claros referentes en el horizonte (su primera hora de metraje es un rendido homenaje a 'El hombre tranquilo', obra maestra de John Ford, presente en toda la película), el responsable de 'E.T.' y 'La lista de Schindler' regala una clase magistral de dirección, con algunas de las imágenes y secuencias más poderosas de su filmografía. Deslumbrante en sus grandes momentos (la contienda bélica, el primer ataque al campamento alemán) y abrumador en sus detalles (atención al uso que se dan a las aspas de un molino o al silencio tras una montaña), Spielberg confirma en 'War Horse' una madurez como cineasta absoluto de la que lleva haciendo gala durante su última, e infravalorada, última etapa. 
     
    Ayudado por la espléndida fotografía de Janusz Kaminski y una banda sonora de John Williams a la altura de sus mejores trabajos, casi nada, 'War Horse' se presenta como otro monumento al cine puro y duro, a la emoción general de un patio de butacas que llevan soñado y emocionándose más de 30 años con un director que continúa sin perder la ilusión, dirigiendo con la pasión de un niño emocionado con el regalo de hacer películas pero con la sabiduría y destreza de un maestro. 'War Horse' es puro Spielberg. Su búsqueda por emocionar nunca es forzada, no hay artificios, sus sentimientos son reales. ¿Qué si se llora? Por supuesto que sí. Tras su magistral epílogo, se juntan la lágrima y el aplauso. ¿Lo mejor? Que todo está conseguido a través del gran cine. Ese que un Rey Mago, que no Midas, lleva décadas regalando al mundo.

     

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