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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 10
    Diciembre
    2012

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    ESPECIAL FICC - 'Un amigo para Frank'

    Comenzaba una nueva edición del Festival de Cine de Cartagena, la número cuarenta y uno, y lo hacía con un  Teatro Circo abarrotado hasta la bandera, repleto de caras conocidas y aroma a butaca y proyector. Nervios y ganas de ver películas, de disfrutar del silencio que antecede a la explosión de imágenes y sonidos en la ciudad portuaria. Era algo grande, enorme, pero, al mismo tiempo, se sentía como algo íntimo y sencillo. La sencillez, esa virtud tantas veces convertida en anomalía, o peor aún, en defecto, del ser humano, la capacidad para simplificar las cosas, no complicarlas, observar el mundo con perspectiva, sin calentarse demasiado la cabeza ni darle muchas vueltas de campana al coco. Y, adaptado al mundo de los Festivales, tampoco es muy común. Frente a la pompa y las interminables alfrombras rojas un servidor casi que se queda con la entrada al cine de toda la vida, con la complicidad genuina que regalan los nuevos amigos y el reencuentro con los de toda la vida en un lugar que, con el tiempo, se ha convertido en un templo de recuerdos imborrables que uno es capaz de identificar en cada rincón. El FICC del mundo llegaba y aquel lugar parecía el búnker perfecto para esconderse. Luces apagadas  y pantalla preparada para un primer combate que, en esta ocasión, se intuía arriesgado. Tocaba película de ciencia ficción.

     

    Si hablábamos de sencillez, este género parece acomodado en el otro extremo, el de la mayor filigrana visual posible, la batalla por rizar el rizo, ofrecer un espectáculo que abra los ojos y difumine retinas pero cuyo contenido, por desgracia, no sea más que una excusa para alcanzar la recaudación antes que la emoción. Más butacas, menos sensibilidad. Remakes, secuelas, adaptaciones descafeinadas, regresos de sagas intocables que vuelven no se sabe muy bien para que, y no quiero mirar a nadie Ridley Scott, y juguetes de las grandes productoras construidos y programados para destrozar taquillas a base de formas y no conceptos. No conviene, en cualquier caso, olvidar el otro lado de la balanza, la combinación de los trucos de ingenieria más majestuosos con un discurso emotivo a la altura. Spielberg y su 'Inteligencia Artificial', tan infravalorada como soberbia, o 'Minority Report',  thriller modélico rendido a un cine negro frente al que también se arrodillaba la más reciente 'Looper'. Si tiramos de clásicos, la lista se alarga y engrandece con títulos indicutibles como 'Blade Runner', 'Gattaca', 'Wall E' o 'Matrix'.

     

    Sin embargo, un terreno donde la ciencia ficción y los elementos futuristas no suelen tener mucha cabida es el del cine independiente norteamericano, tan omnipresente en los últimos años y al que le faltaba una pizca de novedad que le otorgara un soplo de aire fresco. Hasta que llegó Frank y su robot. El debut cinematográfico de Jake Schreir'Un amigo para Frank', centra su historia en la relación entre un anciano, interpretrado por un sobresaliente Frank Langella, puro carisma y presencia en pantalla, y un robot doméstico que debe cuidar de el mientras sus dos hijos, unos menos afortunados James Mardsen y Liv Tyler, se dedican a sus trabajos y familias. Con semejante argumento, el referente principal que se nos viene a la cabeza es la nefasta 'El hombre bicentenario', aquel desastre perpretrado por Chris Columbus cuyas industriales cantidades de azúcar tiraban a la basura cualquier tipo de aspiración posible a profundizar en el drama de su historia. Pero, tranquilidad, esto es otra cosa.

     

    Divertida y entrañable, 'Un amigo para Frank' se disfruta como lo que es, un pequeño placer donde deleitarse con una maravillosa interpretación protagonista, la presencia siempre agradecida de una Susan Sarandon que, para resumir, siempre está bien, una historia sencilla con capacidad para, primero, entretener, segundo, sorprender y, por último pero no menos importante, emocionar. Porque es en su último tramo donde la película alcanza su punto álgido, donde la sonrisa se sorprende con una tímida lágrima por algo tan cotidiano como puede ser el pulsar un botón. Y la certeza de que todos nos agarramos a los recuerdos para continuar. 'Un amigo para Frank' es una joyita que reitera la grandeza que se puede encontrar a través de la sencillez. La misma que presenta un Festival de Cine que, de cercano y humilde, termina siendo, como decía antes, grande. Enorme. 

     

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