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Blog Pantalla Grande - Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 26
    Agosto
    2013

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    Verano, cine y pipas 2013

     

    Toca levantarse de la tumbona, recoger el campamento, guardar la sombrilla y la esterilla y despertar de esa siesta eterna en la que se puede convertir el mejor de los veranos. Nos tocará seguir asfixiándonos bajo el sol pero cambiando la arena por las aceras, los mares por duchas frías y los mojitos por...bueno, hay cosas que no tienen que cambiar. Un servidor, que regresa a esta pantalla grande en forma de (temida) hoja en blanco, lo hace con una selección de las películas que ha tenido la oportunidad, fortuna o desgracia de ver, ya sea en un encantador (e incómodo) cine de verano de toda la vida, con su magia cuando eras niño y su realidad cuando vas peinando canas o, en el caso que nos ocupa, perdiendo pelo a marchas forzadas por cosas de genes que no se toman vacaciones, o bien en el refugio de aire acondicionado nivel iglú que marcan las salas de los centros comerciales. Sea cual sea el lugar, este verano que termina (en paz descanse), nos ha dejado una galería de trabajos muy veraniegos, muy decepcionantes, muy sorprendentes, muy gratificantes, muy pesados y muy livianos. Todo 'muy' porque es verano y hay que vivirlo con intensidad. Aquí las cinco películas de estos meses de julio y agosto que SÍ, las tres que NO y las tres de propina que ha quedado en tierra de nadie.

     

    Las cinco películas que SÍ del verano 2013

     

    La Mejor Oferta

     

     

    Para los que consideramos 'Cinema Paradiso' un terrón de azúcar bien presentado  y poco más, no es un estreno de Giuseppe Tornatore, a priori, nuestro plato más apetecible de la temporada estival. Pero, sorpresa, el director italiano presenta con 'La mejor oferta' un menú donde Hitchcock, Polanski y Lynch se dan la mano sin pisotearse los unos a los otros, todo lo contrario. Combinando las influencias con elegancia y  una brillante puesta en escena, Tornatore, ayudado por un inmenso, aquí no hay sorpresa, Geoffrey Rush, ofrece una película sobre la falsedad, la soledad y, especialmente, la pasión que no cae nunca en el exceso, que mantiene un equilibrio envidiable entre su primera mitad, silenciosa, detallista e intrigante, y su desenlace, algo más convencional, menos intimista pero igualmente romántico. Un trabajo que roza el sobresaliente y que nos regala el plano final más poderoso de todo el verano. Sin lugar a dudas.

     

    Expediente Warren

     

     

    Cuando uno se acerca a una película intenta desprenderse de todas las expectativas que se haya podido crear para, uno, no perder la opción de descubrir un entusiasmo genuino o, dos, no llevarse una decepción de las que duelen de verdad. Con 'Expediente Warren' era casi imposible no sentarse en la butaca con las manos preparadas para aplaudir ya que, desde su estreno en los cines estadounidenses, la película de James Wan se había dedicado a coleccionar críticas entusiastas. Y, todo eso, siendo una película de terror, ese género que necesitaba con urgencia una película a la altura de sus grandes clásicos. Y digo necesitaba porque ya podemos hablar en pasado. 'Expediente Warren' era ESA película que nos habían vendido. De hecho, puede que sea más, porque siempre es bueno encontrarse con una cinta de terror que asuste, que te haga dar saltos en la butaca y volver a casa encendiendo todas las luces que encuentres por el camino, pero es que, además, Wan ha conseguido todo esto a través de la nostalgia, del homenaje a (casi) todas las películas reconocidas y reconocibles del género. Resulta que el truco no estaba en la sangre, las tres dimensiones o los remakes, no, el triunfo estaba en conseguir que todos los miedos universales (las puertas que se abren, los ruidos desconocidos, las muñecas inquietantes), que todos los viejos trucos, parecieran nuevos. No es solamente una de las mejores películas del verano, de sobra, sino la mejor película de terror de los últimos años.

     

    Guerra Mundial Z

     

     

    Zombies. Otra vez. ¿Por qué? Los hemos visto en pantalla pequeña, en pantalla grande, corriendo como atletas, andando como ancianos, devorando cerebros, enamorándose, etc. Y lo que nos queda. Eso sí, a este universo le faltaba una 'Gran Superproducción Palomitera para Toda la Familia'. Después de idas y venidas, de adaptar un libro, supuestamente, inadaptable, de cambios de director, guionistas, iluminadores, responsables de cátering y vaya usted a saber que más, el salvador Brad Pitt lo consiguió. 'Guerra Mundial Z' vio la luz entre dudas de sus productores, cuya estrategia de marketing había sido poco más que un desastre, y se convirtió en uno de los taquillazos del año, cambiando el 'Que Dios nos pille confesados' por el 'Vayan preparando secuelas, ya'. Al producto final se le ven los recortes, los tijeretazos y los mil y un cambios que ha sufrido por el camino, pero dudo bastante que el resultado final, una especie de videojuego donde Pitt va saltando de pantalla en pantalla, es decir, de país en país, luchando contra los enérgicos zombies, esté muy alejado de lo que se pretendía desde el principio. Es imposible aburrirse con ella, primer y más importante punto de la lista, y tiene un par de escenas realmente conseguidas, además de un tramo final de los que justifican dejar las palomitas a un lado y observar con atención. Si la hubiera protagonizado Tom Cruise, que podría ser perfectamente, no nos la hubiéramos tomado tan en serio, pero siendo Pitt el que anda detrás parece mejor de lo que es. Nos quedamos con esa sensación, oye.

     

    Pacific Rim

     

     

    Suspiremos todos juntos, adelante. Los cines de verano, las sillas de plástico, pipas en el suelo, bocatas y botellas extra de agua y el cielo estrellado sobre nuestras cabezas. Magia. Muchos de los mejores recuerdos que puede tener un amante del cine están directamente relacionados con esos lugares que mantienen como pocos el encanto, que les cuesta mucho más hacerse mayores que a nosotros, que parecen ajenos a la crisis y a los IVA de turno. Existen, además, películas que parecen destinadas a ser proyectadas en ellos y 'Pacific Rim', el último trabajo de Guillermo del Toro, es una de ellas. Puede que por el camino se pierda parte del disfrute que supone verla en 3D, que aquí sí está justificado, pero esta historia de robots gigantes que pelean contra monstruos gigantes mientras personajes de carne y hueso se plantean dilemas morales pequeños y sufren dramas personales pequeños que uno se sabe de memoria por haberlos visto una y otra vez, viene cargado con tantas toneladas de cariño, nostalgia y espectáculo que uno solo puede caer rendido. A Del Toro se le puede atacar por no haber inventado nada nuevo y caer en alguno de los lugares más tópicos del género de las superproducciones pero es que de eso se trata. El realizador mexicano rinde tributo a sus recuerdos infantiles y plasma la película que todo amante de Godzilla y Mazinger Z querría ver, la película que todo chaval con ganas de acción querría ver, la película que todo amante del cine de entretenimiento grandilocuente querría ver. La película que nos reencuentra, a todos, con el espectador de cine de verano que fuimos y, en el fondo, siempre seremos.

     

    Elysium

     

     

    No han sido pocos los que se han sentido estafados con el segundo trabajo de Neill Blomkamp, ese joven director que nos sorprendió con su debut 'District 9', una película que, con todo, recibió más alabanzas de las que, seguramente, merecía. Pero, de acuerdo, necesitábamos un buen director de ciencia ficción (joven), alguien que ofreciera algo nuevo, que tuvieraun discurso interesante en terrenos ya conocidos. Y ese ere Blomkampo. O no. Resulta que al final el tipo ha preferido tirar por el camino de las explosiones y las escenas de acción trepidantes y, claro, con palomitas parece que cuesta más plantear un debate sesudo. La película, que empieza como una interesante reflexión entre la (extrema) división de clases, la marginación absoluta de los niveles medio y bajo frente a la comodidad y el lujo del paraíso de los ricos, termina convertida en una especie de 'Terminator' de nueva generación, con buenas dosis de golpes, tiroteos y naves espaciales estrellándose contra el suelo, edificios y todo lo que se ponga por delante. Y, cuidado, entiendo a todos los que lamenten que Blomkamp no profundice en su idea inicial pero no puedo negar el disfrute que supone encontrarse con una buena película de acción futurista que reivindica el entretenimiento de toda la vida frente al dramatismo cada vez más pedante de los últimos blockbusters. Porque, sí, estamos ante un blockbuster en toda regla, con superestrella al frente (insulso Matt Damon) al que solamente se le pueden poner dos cruces realmente graves, una, desaprovechar a Jodie Foster, repito, a Jodie Foster y, dos, utilizar una y mil veces el recurso de las escenas a cámara lenta con voces femeninas a lo Enya. Algo que ya NO funciona. Bueno, algo que lleva tiempo sin funcionar.

     

    Las tres películas que NO del verano

     

    Red 2

     

     

    Una de las cosas que tienen en común las tres películas que conforman esta lista de fracasos veraniegos es su posición de secuela que, además, cuenta con tercera parte prácticamente firmada. Lo cual lo convierte en un sinsentido absoluto. Parece poco probable que el nivel suba lo más mínimo para sagas que, como esta ‘Red’, tampoco tenían demasiado a su favor en sus primeras entregas. Porque aquel entretenimiento fácil y olvidable que tenía su gracia, y fundamento, en la reunión de apellidos tan poderosos como Willis, Malcovich, Freeman o Mirren, pierde toda su esencia en esta segunda parte que, pese a arrancar con buen pie, termina lastrada por una falta de ritmo preocupante, una reiteración de situaciones que, salvo aquellas en las que aparece Anthony Hopkins y, especialmente, Catherine Zeta Jones, no consiguen transmitir la más mínima sensación de diversión ni entusiasmo por parte de sus responsables, los cuales parecen estar ahí por puro trámite, pura necesidad, puro cheque. No es mala razón, cuidado, pero aquellos que vimos ‘Red’ y la olvidamos a los dos días, teníamos ciertas esperanzas en encontrar algo más que esta ‘Red 2’ que olvidamos a los dos segundos. Los apellidos siguen ahí, siguen pesando, pero para mal.

     

    Gru 2, mi villano favorito

     

     

    Soy plenamente consciente de que estoy solo en esto. Y no responde a una actitud cool, ni prepotente de ir en contra de las grandes masas, ni siquiera es consecuencia de una incomprensión al género de la animación, todo lo contrario, a ese universo le pertenecen alguna de las obras maestras más incontestables de los últimos años. Sí, Pixar, va por ti. Fuera de los límites de la fábrica Lasseter, ‘Gru, mi villano favorito’ se perfiló como la película amada por (casi) todos, donde (casi) todos los niños y (casi) todos los adultos se lo pasaban pipa. Taquillazo al canto, merchandising masivo de esos personajes tan geniales llamados ‘minions’ y una tormenta de azúcar y ternura provocado por las niñas protagonistas de una película que encontraba en Gru un contrapunto cómico tan tópico como efectivo. Pero no entro. Lo he intentado varias veces pero nada, todo me resulta aburrido, simplón, falto de personalidad, sensaciones que se me repiten, e incluso aumentan, en esta segunda entrega que apuesta por una división clara y evidente. Gru y la comedia romántica por un lado, los minions y la comedia física por otro. Esta última funciona a las mil maravillas, aunque en ocasiones parezca metida con calzador por las necesidades de ir preparando el terreno para el spin off que se está preparando, pero la primera no encuentra en ningún momento esa magia, esa emotividad, esa originalidad que uno desea. Podríamos resumirlo en que estamos ante una película cuyos momentos de mayor enjundia dramática suceden en un centro comercial pero sería demasiado simple. Como su (inexistente) argumento. Aún así, que nadie sufra, Gru volverá y seguirá siendo el villano favorito de todos. Perdón, de casi todos.

     

    Los pitufos 2

     

    Dejemos lo peor para el final. Hay taquillazos imposibles, taquillazos inexplicables, taquillazos sorprendentes y, después, está el taquillazo de ‘Los Pitufos’. Aquella infumable película que confundía el ‘ser una película destinada a los niños’ con ‘ser una película que parece HECHA por niños’, consiguió un éxito que solamente se puede sustentar en el cariño que despiertan sus personajes, suficiente para provocar esta secuela que, como aquella, repite los mismos fallos, agudizándolos en algunos casos. Con una trama previsible al extremo, ‘Los Pitufos 2’ se salva por su ambientación, maravillosa París, y por momentos en los que se intuye la película que podría haber sido y nunca fue, una comedia macarra que mezcla la mala leche y la ternura a partes iguales. Espejismos, oasis en el desierto. Todo vuelve a ser estúpido hasta límites insospechados, nivel patos que hablan, las dosis de ñoñería alcanzan cimas que se creían inalcanzables y la apuesta por la fórmula ‘golpe, golpe y otro golpe’ para hacer reír fracasa a lo grande. No estamos hablando de expectativas, maldita sea, son los pitufos, pero uno abandona la sala entendiendo perfectamente a Gargamel. Si de mí dependiera, también intentaría dar con la fórmula para acabar con ellos.

     

    Las tres películas que MEH del verano

     

    Lobezno Inmortal

     

     

     

    Ante todo, la evidencia: ‘Lobezno Inmortal’ no es una buena película. Para nada. Su posición en esta parte del resumen cinematográfico del verano tiene mucho que ver con las comparaciones establecidas, de manera inevitable, con aquel despropósito llamado ‘X Men Orígenes: Lobezno’, una película que se sitúa, sin problema alguno, entre las peores adaptaciones que un personaje de cómic ha tenido a la gran pantalla en la Historia. Por eso, el regreso de Hugh Jackman y sus garras daba tantísima pereza, tantísimo miedo, tantísimas cosas malas que, visto lo visto, no eran para tanto. Aquella era muy mala, ‘Lobezno Inmortal’ está bien. Incluso muy bien en algunos momentos. Lastrada por sus tramos dramáticos y profundos que se convierten en tramos ‘bostezo’ y un uso indiscriminado de ensoñaciones tan innecesarias como visualmente horteras, la película firmada por James Mangold tiene su (gran) acierto en situar a nuestro héroe en una historia de ninjas, secretos y pasiones orientales que no desentona para nada, todo lo contrario, suma y aporta más épica que todas las grandes frases y discursos entre suspiros que uno tiene que sufrir para llegar a las escenas de acción. Porque de eso se trata. Lo mejor de ‘Lobezno Inmortal’ está en sus set pieces, las cuales van aumentando en espectacularidad hasta llegar a un tramo final que tiene más de lo que uno podría esperar. Algo que se puede atribuir perfectamente a una película que, ya sea por sus antecedentes, ya sea porque no se esperaba absolutamente nada de ella, convence lo justo para no ser denostada.

     

    'The Purge. La noche de las bestias'

     

     

    Ojalá estuviera en la lista de películas que SÍ. Ojalá estuviera en la lista de las mejores películas del año. Ojalá hubiera aprovechado un punto de partida tan genial. ‘The Purge. La noche de las bestias’ tenía tantas posibilidades de ofrecer algo grande que toca lamentarse por lo que pudo ser y no fue. Queríamos lo más y nos quedamos con la versión fast food de ‘Funny Games’, esa obra de arte de Haneke, mezclado con algo de película de sobremesa. Es imposible aburrirse con ella, mantiene una tensión considerable y guarda un par de ases en forma de sustos de los de toda la vida que le permiten salir, más o menos, victoriosa de lo que podría haber sido un desastre mayúsculo pero, la cantidad de incoherencias, decisiones estúpidas tomadas por unos personajes cuya evolución y comportamiento va perdiendo sentido conforme avanza la trama, son inconvenientes que la película no puede evitar, o no quiere evitar. Ethan Hawke da la cara y está menos intenso que de costumbre, aportando un punto de renombre a una película que estaba destinada a los altares y, casi, se queda en la lista de lanzamientos directos a DVD. Se ve, se disfruta lo justo y se olvida.

     

    'Ahora me ves…'

     

     

    Justo en la meta, en el último sprint, en la última jugada, en el último movimiento, ‘Ahora me ves…’ termina hundiéndose. Tanto que ha estado muy cerca de aparecer en el grupo NO. Una película que es trepidante, entretenidísima, vertiginosa y, finalmente, estúpida, incoherente, absurda. Si los trucos de magia no se suelen explicar es, precisamente, porque se pierde esa ilusión, esa sensación genuina de sentirse sorprendido y maravillado, de no buscar la comprensión a lo incomprensible, de dejarse engañar con entusiasmo infantil. El error de ‘Ahora me ves…’ es justo ese, explicar los mecanismos, intentar otorgar sentido a una historia que, en cualquier caso, se sabía que jugaba en la peligrosa liga de los giros finales. Prototipo de película que uno devora sin pararse a pensar en la razón por la que suceden las cosas pero que, a la hora de la verdad, cuando pide una explicación, no acepta, o no debería aceptar, que le tomaran por tonto. Y ese es el caso. La pregunta es, ¿un mal final debería estropear una buena película? Supongo que cada uno tendrá una opinión al respecto pero, en mi caso, cuando es un caso tan extremo como este, cuando depositas todo el peso de una trama en ESE momento y ESE momento es tan insultante como el que ofrece ‘Ahora me ves…’, la respuesta es sí. Gato por liebre.

     

    (P.D: Si en esta lista no aparecen ‘Star Trek: En la oscuridad’, ‘El hombre de acero’, ‘After Earth’ y ‘Antes del anochecer’, es porque ya cuentan con su crítica individual previa. De todos modos, resumiendo mucho, la primera es el SÍ más grande del verano, la segunda es la DECEPCIÓN más grande del año, la tercera es un NO doloroso y la cuarta es una OBRA MAESTRA. Nos leemos en septiembre)

     

     

     

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