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Para no callar
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Blog Para no callar - Anselmo Gracia Molina

Anselmo Gracia Molina

Catedrático de Universidad

Sobre este blog de Sociedad

Cuando la democracia es partitocracia, el Estado reino de taifas, se sospecha de la justicia, la Universidad se convierte en una burda copia de algo que quiso ser, y la excelencia ni está ni se la espera, déjenme que aproveche este resquicio de libertad PARA NO CALLAR.


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  • 10
    Octubre
    2012

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    Soñar en la Universidad

     ¡ Qué gratificante es trabajar en la Universidad!, siempre rodeado de gente joven, saber que estás aportando algo a esos alumnos que te observan y esperan de ti, que tienen ilusiones. A veces uno está cansado, pero basta verlos para levantarte y darlo todo en cada minuto, como si fuera la mejor faena de tu vida, y ¡qué rabia no poder dar más, y sentir que no ha sido la mejor clase de tu vida!, pero queda el consuelo de que un día llegará esa clase que será como una obra maestra. ¡Qué suerte poder trabajar pensando que un día será sublime!. Soñar así es fácil siendo profesor, pero a veces ocurren cosas que te hacen aterrizar bruscamente:

    El otro día fui invitado a una comisión académica de mi centro en la Universidad. Salí despavorido y con el firme propósito de consultarle a mi médico si es conveniente que siga asistiendo a este tipo de reunión, y así poder justificar mi ausencia en el futuro por motivos de salud. Uno acude allí, que en este caso fue además por invitación, con toda su buena voluntad y de pronto te encuentras que estás rodeado de enemigos, que estás en una encerrona. Te invitan amablemente a asistir y una vez dentro el decano por sí solo, o con la complicidad de algunos ingenuos a los que ha aleccionado previamente, se somete a sí mismo a una terapia exorcista que consiste en meterse contigo y con tu trabajo, y auque el motivo de la reunión sea otro, y el supuesto problema se haya solucionado buenamente, da igual, el caso es poder echar sus demonios internos y encontrar a alguien sobre quien descargarlos. Si eso le va bien...bueno, pero no es justo. Debería buscar otras soluciones para sus traumas particulares. Desde el decanato no se debe propiciar que se inviertan  los papeles, y el profesor sea una especie de objeto sospechoso. Luego, hablando con otros compañeros me han dicho que no es la primera vez, y que no se atreven a discrepar por no montar “un pollo”. Pensándolo después, es cierto que cada vez van menos compañeros a estas reuniones, y que a veces sólo se encuentran allí los allegados y alguno despistado que piensa que le pueden bajar el sueldo si no va. Yo desde luego voy  lo menos posible, y me parece que cada vez voy a ir menos. Seguiré haciendo lo que siempre he hecho y siempre me ha ido bien, a mí y a mis alumnos.

    Ahora me voy a clase, que creo que es lo mejor para todos, allí olvidaré esa caricatura de Universidad que se empeñan en crear algunos, y me encontraré con la otra Universidad, la de los que quieren aprender, ser gente de bien, siempre hambrienta de conocimiento. Quiero trabajar en esta Universidad, no en la de los vendedores de humo. A éstos les recomiendo que se pongan a enseñar, les iría bien.

     

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