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Si las miradas hablaran
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Blog Si las miradas hablaran - Dimas Gallardo

Dimas Gallardo

Desinquieto y soñador.

Sobre este blog de Sociedad

Una mezcla de crítica, siempre constructiva, y de arte. Una suerte de experimento postmoderno para situarnos en el mundo actual a través de la humanidad de la consciencia, si es que esto puede convivir en armonía en la misma frase.


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  • 15
    Mayo
    2017

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    Sociedad Las Palmas

    Mesías

    ¿Te conté que se fue en un vuelo para no volver? Subió despacito al cielo en dirección al horizonte.
    Su sonrisa iluminaba ardiente el trémulo silencio de las gentes, escépticas de milagros ciertos.
    En la plaza del centro, entre las imponentes torres de la iglesia y el ayuntamiento, los mendigos
    bañaban con sus lágrimas el cemento por donde caminaban estupefactos los dueños de los comercios.
    Con un estruendo inmenso se incorporó sobre el viento, como a tres metros de sus zapatos viejos
    y enarboló un trueno al aire que era como la voz del sufrimiento. Los pájaros frenaron en seco,
    haciendo detener el vuelo del tiempo y se posaron todos en banda a escuchar la voz del mensajero:
    <<Hermanos, este que habla no es más que un mero reflejo, miren en sus corazones y me verán en el
    espejo, el sentido de la vida lo guardan aquí adentro, el amor no es mentira, la paz no es sufrimiento.
    Saben que no miento el que tiene hambre y e sediento, el marginado y el ceniciento. Esto que digo es
    lo que siento, lo que piensas lo que pienso. No me llamen mesías llámenme por mi nombre, por que somos
    mujeres y hombres los que creamos la vida, y ahora si me disculpan debo volver ahí arriba, a curarme
    d la herida que se abre cada vez que piso la tierra>>.
    Entonces se hizo la oscuridad y los rallos y truenos cortaban las nubes y las luces de los relámpagos
    nos cegaban de verlo ascender en un giro lento mirando al Edén con los brazos abiertos.
    A mí me dijo el día anterior en la panadería que se iría a una isla perdida, lejos del ruido
    de esta vida. Supuse que sería una especie de lamento, que no se atrevería. No me dió tiempo
    a conocer su nombre, decían que era un nómada sediento en busca del oasis perfecto, que quería
    formar una familia de un par de miembros y tener tiempo para quererlos y trabajar al gusto para
    vivir en un cuento y ver atardecer abrazado de su amor, reir sentados a la mesa y ver salir el sol
    tras amarse la noche entera, ver crecer sin prisas las flores del jardín en primavera...

     

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