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Eduardo Lagar

Soy periodista de LA NUEVA ESPAÑA. Si quieres ponerte en contacto conmigo: llagar@epi.es

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Historias encontradas entre la avalancha de la actualidad


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  • 25
    Marzo
    2013

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    El señor Feng

     

    La película de la actualidad tiene actores secundarios fascinantes. El señor Feng es la última sensación. Este diligente padre chino estaba harto de que su hijo, que ya tenía 23 añitos, pasara todo el día enganchado al ordenador, sin buscar trabajo ni estudiar.
    Por eso decidió contratar a varias personas. Para que eliminaran a los personajes virtuales que el muchacho utilizaba en los videojuegos online a los que vivía conectado, disparándose con medio mundo.
    Resulta que los mejores jugadores quedaron a sueldo del padre y cuando el joven Xiao Feng entraba en el juego, lo cosían a tiros. No había manera de echar la partida.
    Tenemos mucho que aprender del señor Feng. Y no sólo por dar con la ingeniosa manera de devolver a su hijo al mundo real, desengancharlo del ordenador y lograr que se ponga a buscar un empleo.
    El señor Feng acaba de enseñarnos que también es posible morir en internet, donde hasta ahora no queda más remedio que ser inmortal. Uno se va al otro barrio, pero deja en su lugar un avatar perenne, un muro de Facebook lleno de tonterías y un millón de tuiteos que seguirán ahí por los siglos de los siglos. No mueres, simplemente quedas sin actualizar.
    Se calcula que la red social Facebook alberga cada año a casi dos millones de nuevos participantes fallecidos. Y aunque ya hay mecanismos para que la familia del difunto pueda borrar de toda esa vida digital, son muchos los insepultos.
    Ahora que el hijo del señor Feng busca trabajo debería aprovechar su experiencia como primer muerto en internet para montar una empresina de pompas fúnebres y limpiar un poco esa red global que cada día anda más llena de fantasmas.

     

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