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Eduardo Lagar

Soy periodista de LA NUEVA ESPAÑA. Si quieres ponerte en contacto conmigo: llagar@epi.es

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Historias encontradas entre la avalancha de la actualidad


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  • 05
    Noviembre
    2013

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    Sai Baba te hará feliz

    De vez en cuando, los de nuestra especie bípeda damos un salto evolutivo y, cataplúm, aparece una de esas ideas que cambian la vida de la humanidad entera. El último de esos logros colosales ha sido la creación por parte del régimen chavista de Nicolás Maduro del nuevo Viceministerio de la Felicidad Suprema para el Pueblo. Sorprende que la gente de Venezuela no sea capaz de conseguir ni un mísero litro de leche en el mercado y el gobierno, a la vez, habilite nuevos aparatos burocráticos para hacerles la vida muy chévere. Tanto que ni comer van a necesitar. Será aquello de “contigo, pan y cebolla”. Pero hay que confiar en el chavismo, esa gran revolución del siglo XXI, y si Maduro les ha prometido la repanocha a los venezolanos, será que puede dársela.

    Lo que a mí realmente me interesa es saber a quién se le ocurrió la brillante idea del Viceministerio de la Felicidad Suprema. Eso hay que dejarlo claro, que siempre faltan candidatos al Premio Nobel de la Paz. Por lo que he podido leer, la autoría hay que atribuírsela a la esposa del presidente venezolano, que se llama Cilia Flores.

    Maduro y Cilia forman una pareja estupenda, aunque al parecer también tienen sus crisis. Se conocieron gracias al fallecido Chávez. Maduro era la guardaespaldas del Alópresidente y ella su abogada. Muy romántico. Resulta que Cilia es una señora muy dada a la beneficencia y, por lo que dicen, no va a parar hasta que recubra de varias capas de dicha a todos sus conciudadanos. De hecho, la primera dama tiene parte del camino recorrido, pues hasta la fecha, ya enchufó a cuarenta familiares suyos en la administración pública. No me lo nieguen: que te den un trabajo por la cara, lo deja a uno bastante feliz.

    Pero hay más. Si uno quiere rastrear el origen de tan revolucionario y gozoso proyecto, tiene que irse y leer la biografía de esta señora. Entonces uno cae en la cuenta de que Cilia debió parir la innovadora idea del Viceministerio de la Felicidad a partir de las enseñanzas de un gurú de la India del que ella y su marido eran muy devotos. El gurú, que la palmó en 2011, se llamaba Sathya Sai Baba y, sin duda, habría sido un tipo santísimo y buenísimo como ninguno de este planeta si no fuera por su inclinación a los abusos sexuales, sobre manera, pero también al engaño, el asesinato y los delitos financieros. De todas estas cosas constan denuncias.

    Es una pena que haya fallecido el gurú. Maduro no habría encontrado mejor viceministro de la Felicidad Suprema.

    Porque Sai Baba sí que sabía de qué va realmente esta vaina de hacer feliz al Pueblo.

     

     

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