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Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


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  • 13
    Marzo
    2011

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    Arqueología canaria, un producto turístico sin desarrollar

     Publico hoy la primera parte de la ponencia con el título 'Revalorización del patrimonio artístico monumental de los Municipios' presentada por Juan del Río Ayala y Juan Márquez Peñate ante la I Asamblea de Municipios Turísticos de la provincia de Las Palmas (1967). Es importante comprobar cómo, cincuenta años después, la gestión del Patrimonio Histórico prehispánico continúa como una asignatura pendiente en nuestro territorio y, sobre todo, constatar que muchos problemas advertidos entonces no fueron solucionados ni se evitaron los peores pronósticos.
    Con la perspectiva del tiempo, vemos que la Cueva Pintada tuvo que esperar más de 25 años y ya bien entrada la etapa democrática para comenzar unos trabajos que conducirían a la apertura del parque arqueológico tras unos larguísimos 24 años de trabajos. Los poblados de Cendro y Tara desaparecieron y el caso del cementerio de Lomo Gordo en Maspalomas, cuyos restos fueron rápidamente levantados y trasladados a una nave para apilarlos sin ningún respeto a su valor patrimonial e histórico. No todo es negativo, pero el balance no es tampoco para enorgullecernos, fundamentalmente porque los especialistas a cargo del patrimonio no tienen formación turística.
    Transcribo literalmente la ponencia: “Si entendemos por patrimonio artístico y cultural todo ese acervo de manifestaciones de esta índole que a través de los tiempos ha ido quedando como la huella y la impronta del paso de unas generaciones dentro del desarrollo histórico y etnológico de un pueblo, fácil será comprender que esta ponencia necesita dividirse en varios apartados que abarquen, de una manera precisa y concisa, diferentes aspectos, a primera vista distintos, que no son otra cosa que variaciones sobre el mismo tema, según el tiempo y el espacio, destacando, a la vez, la importancia que tiene ante el turismo, cuando el viajero, instintivamente, se convierte en un observador y un estudioso del pueblo y la región que visita.

    Los yacimientos y monumentos arqueológicos

    El hecho de haber sido las Islas Canarias asiento de un pueblo aborigen que permanece hasta el siglo XV en plena cultura de la piedra pulimentada que permite establecer paralelos con las que se extinguieron hace muchos miles de años en el Centro y Sur de Europa y Norte de África, hace que el problema guanche sea de acuciante interés entre los sabios y que trascienda a la curiosidad del mundo medianamente culto.
    Aunque en todas las islas del Archipiélago se encuentran manifestaciones monumentales de este pueblo aborigen que, salvando las distancias de riqueza material y artística, pudieran constituir un motivo de atracción turística como el que ejerce la egiptología, por ejemplo, siendo la de Gran Canaria la de más densa población prehispánica, -unos doce mil habitantes, según datos de historiadores y viajeros- es ella la que mayor número de yacimientos y estaciones arqueológicas presenta. Unas ya desgraciadamente desaparecidas, debido a a ignorancia y a la incuria; otras en vías de desaparición pero que aún pueden salvarse y las menos en aceptable estado de conservación aunque en lugares inaccesibles o de difícil acceso para el turismo.
    Poblados troglodíticos o de casas de plantas cruciformes y construcciones megalíticas; necrópolis tumularias y enterramientos en cuevas; montes sagrados y lugares de oración y culto, cenobios de castas sacerdotales, se encuentran por doquier en Gran Canaria, pero entre todas estaciones arqueológicas existen algunas de imponderable interés científico y turístico, que merecen un esmerado servicio de conservación y la construcción de las obras necesarias para hacerlas asequibles y ponerlas de relieve ante nuestros visitantes, de tal manera que no dudamos en afirmar que las inversiones que se realicen por uno u otro concepto gozarán de una alta rentabilidad, a la larga, con sólo imponer un pequeño estipendio o cuota por visitante y por la venta de guías explicativas y reproducciones fotográficas que se obtengan de las mismas.
    La historia de la conservación de los monumentos arqueológicos en Gran Canaria –y en todas las islas en general- es territorialmente trágica, por no decir vandálica. Aparte de las destrucciones causadas por la gente ignorante y zafia de los campos que se han entretenido en romper a pedradas preciosas muestras de la cerámica aborigen, o regocijarse en destruir hipogeos, haciendo rodar las momias por las laderas, tenemos los casos de inaudita responsabilidad de personas que se precian de cultas y de las mismas corporaciones que bien fuera por incuria, por abandono y hasta por ignorancia, han permitido que se consumaran estos horrendos hechos. De éstos basta con citar algunos ejemplos que constituyen un auténtico baldón.
    En pleno siglo XVIII, cuando la Ilustración hacía estragos de pedantería enciclopedista en las Islas y el culteranismo aún latía entre la gente letrada y retórica, fue totalmente destruido en Gáldar el palacio de los guanartemes so pretexto de aprovechar las piedras que formaban sus maravillosas murallas megalíticas y las ricas maderas de su techumbre e interiores en la construcción del actual templo parroquial.
    A fines del siglo pasado (siglo XIX) y principios de éste, con motivo de la construcción de la carretera general del norte, apareció la maravillosa Cueva Pintada de Gáldar, con sus pinturas geométricas rupestres completamente intactas y en profusión inaudita, ejemplar único en el mundo y, desde luego, tan valioso o más como puede serlo la famosa cueva de Altamira y otras por el estilo. Pues bien, los trabajos de la carretera continuaron por el lugar indicado de antemano y destruyeron una parte de sus salas, sin que a los técnicos de entonces aquellas preciosidades les merecieran la mínima molestia de hacer una pequeña desviación en el trazado para salvarlas y lo que quedó incólume pronto fue destinado a cuadra y estercolero y así continúa a ciencia y paciencia del municipio de Gáldar y de los diferentes ayuntamientos que lo han presidido, con la agravante de que los terrenos suprayacentes al indicado monumento fueron destinados al cultivo de plataneras y las aguas de riego, filtrándose por la roca extremadamente porosa, han destruido o han ocultado, proliferando líquenes, la casi totalidad de las pinturas.
    El inestimable ‘almogarén’ o lugar de oración y ofrendas de Cuatro Puertas y, sobre todo, el subyacente cenobio que eminentes arqueólogos han señalado como interesantísimo complejo destinado a ritos de iniciaciones sacerdotales ha estado siempre, y continúa aún, convertido en corral de cabras.
    El año 1934, la Comisión de Excavaciones Arqueológicas de El Museo Canario, con la generosa ayuda del Cabildo Insular de entonces, descubrió y puso de relieve a flor de tierra la necrópolis tumularia de La Guancha, en Gáldar, y el subsiguiente poblado de casas cruciformes de El Agujero, cuya labor de exhumación fue luego continuada con gran entusiasmo por la Comisaría de Excavaciones Arqueológicas hasta dejarla completamente a punto para el estudio y la contemplación. El solo anuncio de la aparición de los túmulos en la prensa local y las monografías que sobre este complejo ha publicado el señor Jiménez Sánchez han puesto en verdadera conmoción a todo el mundo científico. Sin embargo las modernas construcciones que se realizan en la playa de El Agujero, el constante paso de camiones por junto a los túmulos y el abandono total en que se tiene a este complejo, amenaza con su ruina y desaparición.
    Casos como los señalados podríamos citar infinidad de ellos en todos los tiempos y en todos los momentos, incluyendo los actuales. Nos consta a los componentes de esta ponencia los angustiosos clamores, las exposiciones, los ruegos y las gestiones de la Comisaría Provincial de Excavaciones Arqueológicas ante Corporaciones y Organismos –y con ella las expresiones de justa y desencantada queja de todas las personas amantes de estas cosas en artículos y conferencias- pero todo ha sido completamente inútil ante un desentendimiento total o incomprensión, de lo que estos monumentos significan como valores científicos y turísticos.
    Claro está que la pobreza de medios de los municipios, unida a la multiplicidad de problemas de toda índole que les aquejan, hace que esta ponencia comprenda que muchas de estas corporaciones no puedan acometer por sí solas labores de conservación, defensa y acceso a estos monumentos y que necesitan para ello la ayuda de organismos provinciales y aún estatales, aunque sí les es encomendable de manera específica el establecer, hasta donde les permitan las leyes de administración local, ordenanzas municipales en evitación de desmanes sobre los mismos y el estado de vigilancia y alerta para denunciar rápidamente a estamentos de mayor poder coactivo, los que no estén en sus manos evitar.
    En las conclusiones de esta ponencia expondremos una serie de sugestiones, en forma más constructiva que la simple crítica que nos hemos visto obligados a hacer, en torno de la conservación y acceso a algunos de estos principales monumentos y complejos arqueológicos.

    Las conclusiones sobre este apartado planteadas por los ponentes son:
    1.- Entendemos que es de todo punto necesaria la constitución de una comisión provincial que, bajo la presidencia del Gobernador Civil, con la dirección y asesoramiento de la Comisaría Provincial de Excavaciones Arqueológicas, esté integrada por miembros de la Universidad Internacional de Canarias (en aquella época existía en Las Palmas de Gran Canaria la Universidad Internacional Pérez Galdós), Museo Canario y personas amantes y versadas en nuestra arqueología. Esta comisión tendría como cometido especial la vigilancia y la gestión para la conservación, exploración y posibles restauraciones de todos aquellos monumentos y complejos arqueológicos, así como vestigios del pueblo aborigen, que denuncia la Comisaría de Excavaciones Arqueológicas.
    Esta comisión debe de estar representada, por medio de corresponsables, en aquellas localidades en cuyos términos radiquen esta clase de yacimientos.
    2.- Instamos de urgentísima necesidad los siguientes extremos:
     

    • La adquisición por el Cabildo Insular y su anexión al Parque Insular del Nublo, de los terrenos que forman parte de la cordillera básica del antiguo monte sagrado Bentayga, andén de Tabacalete y los sendos roques subsiguientes, por comprender el más extenso y uno de los más interesantes complejos arqueológicos de Gran Canaria.
    • Que por el propio Cabildo Insular se dé cima a su obra, ya comenzada, de adquisición, restauración y acceso al lugar histórico-arqueológico de la Fortaleza de Ansite.
    • Instar al Ayuntamiento de la ciudad de Gáldar las rápidas medidas conducentes a salvar de la total destrucción la llamada Cueva Pintada y su posible restauración, así como la puesta en explotación turística de este interesante monumento. La redacción y aprobación de unas ordenanzas municipales encaminadas a evitar la invasión por edificaciones y urbanizaciones de los complejos arqueológicos de El Agujero y La Guancha y la vigilancia de los mismos.
    • Instar al Ayuntamiento de la ciudad de Telde la adquisición de la montaña de Cuatro Puertas, el adecentamiento y limpieza de las cuevas que forman su interesantísimo complejo y el acondicionamiento del acceso al mismo. Así mismo, ver la forma de rescatar para su pertenencia las cuevas  que aún subsisten de los poblados troglodíticos aborígenes de Tara y Cendro y las que permanecen a la margen izquierda del Barranco de Silva.
    • Instar al ayuntamiento de la ciudad de Guía el adecentamiento  y limpieza del Cenobio de Valerón, bajo la dirección de la Comisaría de Excavaciones Arqueológicas y la colocación de pancartas con textos explicativos del significado de aquel monumento en varios idiomas. También solicitar de la Junta Administrativa de Carreteras el estudio y la forma de construir un aparcamiento adecuado, próximo a la subida al monumento, y capaz para los grandes autobuses turísticos. Ver la forma de poner en explotación turística este monumento con cuyos ingresos pudieran atenderse los gastos de conservación y el de un guía competente.


    3.- Que aprovechando los meritísimos trabajos de catalogación y ubicación geográfica de todos estos monumentos y yacimientos arqueológicos realizados por el Comisario de Excavaciones Arqueológicas, se proceda a la edición de una guía políglota explicativa de los mismos, con las pertinentes indicaciones de acceso”.

    Visite el blog del autor: Islas bienaventuradas

     

     

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