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Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


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  • 20
    Junio
    2012

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    Arte grancanario y turismo: Jane Millares

    Turismo y cultura... Un binomio que he tratado en numerosas ocasiones en estas páginas. Uno de los más claros ejemplos del éxito y la participación -complicidad- de la sociedad canaria con su desarrollo. La Escuela Luján Pérez, Domingo Doreste (Fray Lesco) o Néstor Martín Fernández de la Torre son claros ejemplos de esta implicación estrecha con el desarrollo turístico a partir de la creatividad artística.

    Permítanme que incluya en este post el texto que leí en la inauguración de la exposición antológica de Jane Millares Sall en las salas del San Martín Centro de Cultura Contemporánea y que reflejan las dificultades de muchos artistas para desde su actividad creativa aportar a este proyecto común que es Gran Canaria una singularidad y personalidad que nos distingan del resto de destinos y comunidades.

    El texto es el siguiente:

    "Permítanme unos segundos, para poder manifestar el agradecimiento de mi madre ante esta esperada re-visión de más de sesenta años de creación.

    En primer lugar, a Luis Larry Álvarez y a Fernando Pérez, a quienes acudimos -Laura y yo- a pedir ayuda para publicar un libro sobre Jane, y ellos nos respondieron que querían aprovechar el trabajo para abordar la antológica que merece la artista en vida.

    Por si ellos no lo dicen, les informo que paralelamente instaron al Gobierno de Canarias para que incorporara a Jane en la discutible Biblioteca de Artistas Canarios, la cual ha editado casi 50 tomos y en ellos sólo hay dos mujeres: Lola Massieu y Vicky Penfold. Lo que dice mucho del desconocimiento que manifiestan los responsables políticos e intelectuales de esta colección.

    Este olvido por parte de quienes deberían instituir los valores y referencias para la comunidad es fruto de nuestra secular incuria colectiva con lo autóctono, el peso de un insularismo injusto y la secular misoginia tan perjudicial para esta comunidad y, especialmente, para esta isla. (El libro sigue pendiente de financiación, por si alguno de los presentes se anima).

    En segundo lugar he de agradecer a los numerosos amigos y personas anónimas que comparten aquí pequeños e intensos retazos de la vida de Jane. Trozos de arte anclados durante décadas en la piel de sus hogares, convertidos con el tiempo en algo íntimo y que durante estas semanas deja un importante vacío en esas paredes huérfanas. En especial, queremos agradecer a Teo Mesa, Dolores Herrero, Jose Rivero y el cariño siempre demostrado de Guillermo García-Alcalde a nuestros padres.

    Para el tercer lugar he dejado a esta familia de familias, ese ‘Ser a Millares’ que plasmó Agustín, en sus versos al señalar que:

    “La orden viene de la sangre

    Y nada más nos importa.

    Queda mucho por delante.

    Continuaremos la historia...”

    Palabras que reflejan la excepcional vinculación social de este “hogar de espíritus” como lo llamara Miguel de Unamuno en su prólogo al libro ‘El lino de los sueños’. Una saga familiar que a través de la historia de las Islas Canarias mantiene una complicidad generosa con la cultura y hunde el propio apellido en el desarrollo artístico y social de la Isla y su vinculación con el mundo. Sin embargo, es evidente que pocas mujeres con este apellido han recibido el reconocimiento a su obra, tanto por el machismo imperante como por la deslumbrante presencia y significado de numerosos hombres de esta saga singular. Podríamos remontarnos a la obra poética de Dolores Millares Cubas, la esposa de José Champsaur, pero basta citar el caso de Josefina de la Torre Millares (y su hermano Claudio quien obtuvo dos veces el Premio Nacional de Literatura, una vez el Premio Nacional de Dirección Escénica y una vez el Premio Nacional de Teatro –y sin embargo, todavía no le han dedicado el Día de las Letras Canarias-). De Jane qué decir de Agustín, José María, Cho Juaa, Manolo o Totoyo y Yeya que ustedes ya no conozcan de sus genialidades y que demanda con urgencia una exposición sobre esta saga en su propia isla.

    Pero ahí están, Josefina y Jane, con un reconocimiento tardío pero irrefutable. Una, literata, vinculada a las artes escénicas y musa de la generación del 27. La otra, Jane, dedicada a las artes plásticas. Una, inspirada en la isla y el mar añorado, el tiempo y el amor, la maternidad frustrada y la muerte. La otra, nos muestra la mujer como centro de su atención, los hijos como milagro de la naturaleza y la muerte de los seres queridos como un proceso de amputaciones que poco a poco marchitan las calas que le inspiraron durante décadas pero que conservan el aroma en su intensidad original gracias a esta exposición.

    También he de reconocer al presidente del Cabildo Insular, José Miguel Bravo de Laguna, al dar salida en la primera exposición que inauguró en este centro a los fondos y artistas de la Isla (y esperemos que no sólo sea por la crisis que nos azota). Hago extensible el agradecimiento al personal del Centro Atlántico de Arte Moderno por su profesionalidad evidente.

    Pero, sobre todo, quiero reconocer públicamente a la comisaria de esta antológica, Laura Morales. Permítanme que haga un viaje hacia los años treinta del siglo pasado. Cuando en la casa de los Millares Sall en Las Canteras apareció la primera mujer después de seis varones y los amigos y vecinos saludaron con voladores el nacimiento de Jane, aquella niña a la que su padre cantaba Honey Moon. Una hija y madre –adorada- que también tendría una querencia natural hacia los hijos varones, a lo que puso punto y final conmigo, el quinto y último vástago, lo que frustraría sus deseos de tener hijas. Es por ello que he percibido que la relación de Jane con Laura –aunque tardía- haya ido más allá del -excelente y riguroso- trabajo de investigación e interpretación sobre la artista y se haya transmutado en la vinculación con la hija esperada y la madre ausente.

    Para mi no ha pasado desapercibido ese proceso y, por ello, estoy doblemente feliz: por el éxito de su trabajo, y por contar desde hace tiempo con la hermana soñada durante años...

    Así, les invito a disfrutar las miradas y sentimientos de la artista sobre nuestra realidad. La de todos, porque en cada trazo, figura o pincelada nos veremos reflejados, porque así lo deseó Jane y porque Laura lo ha dispuesto acertadamente en un recorrido que es el guión -el diario- de más de ochenta años de vida creativa y llena de sentimientos.

    Muchas gracias".

     

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