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Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


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  • 28
    Octubre
    2011

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    Bungacoa

    El coche discurre por la carretera desde la avenida principal de Playa del Inglés hacia la bajada al Anexo II, justo la travesía que recorren miles de turistas para celebrar el ritual sagrado del bautizo turístico que durante décadas ha desarrollado la religión de sol y playa que ha permitido a Gran Canaria su actual nivel de desarrollo y bienestar.

    Lo cierto es que el trayecto no es visualmente agradable. Más bien, hay partes que agreden la vista y pueden dar la sensación de agobio, de enclaustramiento, con muros y construcciones que se vuelcan sobre el caminante y pegostes que afean por su falta de armonía con lo construido o lo inmediato.

    De todos modos, no voy a entrar en el tema del caótico urbanismo local o la chulería de muchos a la hora de hacer lo que les dio la gana sin que nadie observara las mínimas normas estéticas para que el principal destino turístico de Canarias no se degradara. Prefiero comentarles el nuevo especímen que se ha instaurado en las construcciones turísticas que se han convertido en segundas residencias, o primeras, y que han salido del mercado turístico incumpliendo las normativas que nuestras administraciones deberían obligar a cumplir.

    • El primer especímen se identifica fácilmente: la barbacoa adosada al bungaló. La cultura del tenderete del canario post rentista que adquiere el kit de ladrillos, chimenea y parrilla metálica que se convierte en lugar de veneración del sagrado humo oloroso de chuletón o chorizo parrillero. Muy interesante y llamativo este elemento kitsch para los turistas nórdicos que lo fotografían en su paseo alucinante hacia la playa.
    • Un segundo especímen es el apartamento convertido en casa permanente. Los expertos dicen que son infraviviendas, ya que tienen menos superficie que los pisos que fueron derribados en el barrio del Polvorín, pero al socaire de las crisis y con la falta de viviendas para trabajadores del sector, han sido la alternativa evidente ante la falta de una voluntad política de impedir el auge de los lumpen edificios en Playa del Inglés. Los turistas también hacen hermosas fotos de los collage de colores,, prendas de todo tipo y color tendidas al sol, y lo que quieran imaginar.
    • En tercer lugar y no menos importante, tenemos la ladera de San Agustín, con esa trasposición del Risco de San Nicolás en versión chalés cutres que muestran su altanería contra el paisaje, las normas urbanísticas y el impacto visual que ocasionan en perjuicio del principal sector económico de la Isla.

    Así pues, tenemos tres importantes impactos urbanísticos que se solucionarían con una persecución normativa, fiscal y política que permitirera recuperar el núcleo de la caldera de la locomotora económica de Gran Canaria: el territorio y el paisaje urbano del espacio turístico.



    Recordemos las palabras del urbanista Eduardo Cáceres, quien criticó en la clausura de la Universidad de Verano de Maspalomas en su última edición, al afirmar que Playa del Inglés puede reconvertirse, atacando determinadas cuestiones, como es la falta de suelo, ya que hay insignificantes porcentajes de espacios para superficies libres colectivas, algún que otro terreno de nadie (solares) o campos de golf. Por el contrario, las superficies libres interiores en los complejos de apartamentos y hoteles son amplias, pero no accesibles para cualquiera, lo que lleva a una “endogamia de los resorts”.



    Otro punto a atajar es la distribución y organización de las alturas, o la confusión enorme de viarios y el excesivo espacio ocupado por las carreteras y calles en las zonas turísticas.



    Pero, el principal asunto a corregir es el deterioro urbanístico en determinadas zonas es muy grave (insta a tirar el 3% de las construcciones de Playa del Inglés, a lo que se sumará en breve el 39% de las construcciones de la zona). Otro desaguisado urbanístico es la presencia de un 43% de área residencial, no turística en San Agustín, al tiempo que otro 26% de los establecimientos turísticos no están reglados. Algo similar ocurre en Campo Internacional, donde el 56% son residencias privadas y sólo el 24% corresponde a establecimientos reglados.



    No sé si ustedes dirán que soy pesado con ésto, pero en su momento malvendimos el territorio de mejor calidad ambiental de la Isla por la obtención de divisas (auspiciado por el gobierno central) y después hemos dejado que se deteriore y se coniverta en un barrio residencial que no aporta riqueza a Gran Canaria. Si una carretera obliga a expropiar determinadas viviendas ¿por qué no recuperamos y ponemos en el mercado esos terrenos para construcciones que permitan generar riqueza para la isla?

     

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