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Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


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  • 08
    Febrero
    2014

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    Cuando la TV y los chonis cambiaron Canarias

     Toda acción política provoca cambios en la sociedad, para bien o para mal, leves o profundos… Y más aún si la sociedad está dispuesta a asumir y desarrollar esas transformaciones.

    Un dictador, Miguel Primo de Rivera, hizo posible la división provincial en las Islas Canarias que produjo un rápido desarrollo de otras islas que no fueran Tenerife exclusivamente. Un progreso que se vio favorecido por el desarrollo del puerto con mejores condiciones naturales del Atlántico y, al poco tiempo, con la decisión de ubicar en Gando uno de los mejores emplazamientos para la navegación aérea desde 1930.

    En 1964, hace medio siglo, se puso en marcha la actividad turística en Maspalomas Costa Canaria, el mismo año en que comienza a emitir para las islas el Centro de Producción de Televisión Española en Canarias (TVE-C). Dos hechos que están relacionados también con un mismo ministerio y el primer ministro que lo gestionó, Manuel Fraga Iribarne: el Ministerio de Información y Turismo. Dos de las áreas novedosas en la política del dictador. Por un lado, la propaganda del régimen (dentro y fuera del territorio), la vigilancia de la comunicación/información  interna (Ley 14/1966 de Prensa, que permitió el desarrollo de medios de comunicación, sometidos a control y represión). Pero, sobre todo, dirigió el aprovechamiento e impulso de un nuevo medio tan poderoso como la televisión que, aunque quisiera que ayudara al inmovilismo, abrió una ventada en cada hogar español al mundo.

    Pero, en aquellos años de penurias económicas, sociales y políticas, Canarias no podía acceder directamente a la televisión que se ofrecía para toda la España peninsular, por lo que nos tuvimos que conformar al principio con ver programas emitidos el día antes en Madrid y que eran traídos en avión para emitirlos al día siguiente. Así, los telediarios y partidos de fútbol se veían 24 horas después en el Archipiélago. Pero al poco tiempo nos encontramos con una programación de televisión que nos ofrecía por primera vez en el Archipiélago una información de todas las islas y contada en nuestro habla. Y también crearon programas que contribuían a divulgar el folclore (programa Tenderete, uno de los más longevos de TVE en toda su historia. Ver vídeo con Nanino y Jorge Cafrune) y un deporte que sólo se practicaba en Canarias (La Luchada). Cabe destacar en este sentido que nadie ha analizado en profundidad cómo la pantalla catódica irrumpió en nuestras vidas para acercarnos a nuestra propia comunidad, de las ocho islas, con la inmediatez de la señal. Un conocimiento y una ‘unidad’ que sólo la tecnología de la imagen y el sonido podía crear y que de otra manera nunca se pudo llevar a cabo. Lástima que la televisión no sea ahora más que un medio esclavo de audiencias y cuentas de resultados, con casos tan aberrantes como el de la Televisión Autonómica denigra a la ciudadanía de las Islas mediante sicarios escasamente preparados y sobradamente pagados por el poder político dirigen el medio que debería culminar el proceso que comenzó alguien tan alejado del nacionalismo canario como Manuel Fraga. Pero así es la historia…

    Pero, Fraga, además, era ministro de Turismo y vio en el empuje empresarial de algunos (el conde de la Vega Grande, principalmente) una oportunidad de crecimiento económico que tanto necesitaba España. De Fraga y el Turismo ya he comentado con cierto detalle con motivo de su fallecimiento. Del turismo, tengo que señalar que 50 años de turismo de masas han supuesto el cambio absoluto en Canarias, siendo esta actividad la fuerza motriz del crecimiento económico gracias a la puesta en valor de zonas no productivas y eriales que, casualmente, también son las zonas de mayor valor y calidad ambiental de las Islas y, en parte, del mundo.

    Desde un principio el éxito fue absoluto y desbordante, con un crecimiento del número de visitantes imparable (salvo en los últimos años que nos ha ‘salvado’ la campanada de las ‘primaveras’ árabes):

    Pasajeros extranjeros llegados a las Islas Canarias en avión

    • 1960:        69.000
    • 1970:      821.000
    • 1980:   2.200.000
    • 1990:   5.600.000
    • 2000:   9.900.000
    • 2010:   8.500.000
    • 2013: 10.500.000


    Desde un principio hay muchas diferencias respecto al resto de destinos turísticos: Más gasto del viajero, más tiempo de estancia, líderes en reiteraciones (un mismo turista viene varias veces al año), líderes mundiales en turismo nórdico y LGTB.

    Fraga, la tele y la llegada del hombre a la luna fueron hitos para Canarias, pero también los créditos turísticos, los Planes Especiales de Ordenación Turística, la red de Paradores Nacionales en las Islas, la celebración en la Feria del Atlántico de Expotur (hoy Fitur), la red de aeropuertos, las inversiones alemanas gracias a la Ley Strauss (incentivos fiscales para invertir en países subdesarrollados) o la creación del Templo Ecuménico, entre otras muchas cosas que pretendían atraer al turismo a pesar de que Spain is diferent.

    Nadie creyó en su momento en el potencial de Canarias (caso Maspalomas), pero ahí está el resultado a pesar de que a lo largo de todo este tiempo se ha exigido más formación y calidad en el sector, sin darse cuenta que es en la clase política donde debe darse esa exigencia para que un sector capaz y con recursos, que son la envidia del resto de destinos turísticos, siga favoreciendo el bienestar de los ciudadanos de esta tierra.

     

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