Blog 
Turistiando
RSS - Blog de Míchel Jorge Millares

El autor

Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


Archivo

  • 10
    Marzo
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    "Duele mucho todo lo realizado de manera falsa y postiza" (César Manrique)

    Reproduzco aquí, íntegramente, el texto de la conferencia pronunciada por César Manrique en la I Asamblea Provincial de Municipios Turísticos de Las Palmas, celebrada entre 1962 y 1963. Han pasado 50 años y su mensaje se mantiene vigoroso y más necesario que nunca:
    Es elogio unánime de cuantos viajeros nos visitan, ponderar la pureza que se ha logrado conservar hasta ahora, de gran parte de nuestro paisaje y arquitectura, así como también de nuestras vernáculas costumbres; añorándose tiempos no muy lejanos en que podían verse determinadas labores agrícolas y trabajos de artesanía en tahonas, carpinterías, molinería o calafates y antas otras ramas de los modestos trabajos artesanos de nuestros pueblos;  o bien aquellas sorprendentes construcciones de nuestra ingenua y elegantísima arquitectura popular, en todas sus ramas y manifestaciones, ya fuesen los caserones nobiliarios de Vegueta (Escudo y portada) o sus hermanos menores de la señorial y adormilada Villa de Teguise, en mi Lanzarote, la de las talladas ventanas con las empedradas calles empinadas a las que perezosamente se asoman las innumerables chimeneas, gigantescas, extrañamente bizantinas, alimentadas por las humosas ‘aulagas y varas’, que negreaban sus altivos remates. Recuerdo vivo es también la majorera Betancuria, donde el tiempo aletargado nos lleva inevitablemente al siglo XVII, deleitándonos en el salto atrás, para sumirnos en el nostálgico ensueño de un tiempo que hemos perdido para siempre, y que era en donde el hombre de Canarias se había manifestado de una manera auténtica y original debido a su aislamiento y a la falta de posibles influencias extranjeras.
    Recorriendo nuestras Islas, difícil es encontrar un rincón que no nos susurre a oído la belleza pretérita, que pugna por hacerse oír, entre tanta chabacanería y mal gusto que la encubre y desfigura por querer imponer en nuestra latitud algo que nada tiene que ver no nuestro clima, y con nuestras costumbres. Siempre hubo una buena razón para destruir sin construir, para demoler sin piedad y esparcir a los vientos, la piedra y el apero, la canción y el donaire, el árbol y la pared…
    Ay mi ermita de Máguez la blanca oración, el perfecto pareado colonial de cruz y portada, caída en incruento sacrificio; vencida por la prosa práctica del “es necesario”.
    El más humilde corral, la era más desolada recogerá cien veces mejor comentario que el despliegue máximo que podáis hacer de geométrico cubículos, de eso que hoy tan pomposamente se llaman complejos turísticos, y que las más de las veces (salvo raras y meritorias excepciones) no hacen sino ensuciar nuestros campos y nuestras playas.
    Así, imbuido de este espíritu, empañado en un convencimiento en el que la verdad está en nuestras puras raíces, en la conservación y exaltación de todo lo canario, podéis suponeros que mis recomendaciones en esta ponencia se basará toda ella, en salvar lo que aún queda en pie, rodeándolo del respeto y de la categoría artística que el valor de los siglos le dieron y el amor que pusieron en ellos los que nos antecedieron, nos hagan dignos de entregárselo en un esforzado relevo a aquellos que nos sucederán.
    Ya nada podemos hacer para salvar lo que se destruyó ciegamente, pero sí podemos hacer mucho por mejorar lo que ya se ha hecho. Salvaremos un paisaje si cambiamos el color del albeo de una ‘urbanización simplemente o piadosamente con una hábil cortina de verdes plantaciones se puede disimular la hiriente fealdad de cualquier otra ‘promoción turística’. Afortunadamente, los recursos que nos ofrece hoy la técnica combinándola acertadamente con el buen gusto y el espíritu de nuestra arquitectura popular pueden transformar totalmente, a un bajo costo, cualquier estridente adefesio, plantado en lo mejor de nuestro paisaje, por la ignorancia de unos y la pasividad de los otros.
    Mi propia experiencia me ha hecho comprobar lo fácil que es cuando existe cooperación y espíritu comprensivo, salvar airosamente lo que irremisiblemente parecía perdido. Esta experiencia mía de que os hablo, se refiere principalmente a mi isla de Lanzarote, pero no veo dificultades en aplicarla en las demás islas.
    En este empeño, me he propuesto publicar con la generosa cooperación del Exmo. Cabildo de Lanzarote y de la Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria, un libro sobre la arquitectura popular de Lanzarote, en todos sus matices, en el que trataré de llevar a través de la imagen, la realidad de las bellísimas muestras arquitectónicas, blancas y humildes de nuestra Isla. Este libro servirá de guía para toda clase de construcciones que se realizarán en el futuro por el rico documental que cuidadosamente he seleccionado.
    Desde hace algún tiempo, en esta labor, hasta ahora incomprendida de reconquistar y revalorizar todo lo nuestro, sea zorondongo o queso tierno, tea o lava, chimenea o silla de camello, tuve la fortuna (a costa de tenacidad y lucha diaria) de convencer a personas amantes de sus islas, pudiéndose llegar a realizaciones enmarcadas dentro del espíritu por el que abogamos, consistente en líneas generales en que los exteriores de las edificaciones sean de color blanco, no se permita el empleo de columnas de tubos en las fachadas, las cornisas o aleros, procurar eliminarlas, así como también no permitir cubiertas de tejas, pizarra u otros materiales análogos, prohibiendo además la colocación de rótulos o anuncios publicitarios en las márgenes de las carreteras y caminos de interés turístico (en este sentido el Cabildo de Lanzarote ha confeccionado unas ordenanzas de conservación del paisaje y la arquitectura popular) teniendo la absoluta certeza de que si estos proyectos se aprobaran, sería el único medio de llegar de una manera positiva a la salvación del paisaje creando una armonía y unidad de estilo tan pocas veces conseguidas.
    Mi agradecimiento a todos por haberme escuchado, pues duele mucho todo lo que ha sido realizado de una manera falsa y postiza, cuando tanto, tan real y tan bello nos rodea a quienes tuvimos la fortuna de nacer o al menos vivir en estas islas.

    Visite el blog del autor en Islas bienaventuradas

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook