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Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


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  • 20
    Julio
    2014

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    El pleito y el huevo de Colón

     La comisión técnica de Patrimonio Histórico de Canarias (que no es de medio ambiente o similar) ha desestimado la declaración de Bien de Interés Cultural con categoría de Sitio Histórico de una zona del palmeral de Maspalomas, según la petición del Cabildo de Gran Canaria con diversos informes frente a los intereses de las empresas perjudicadas (principalmente RIU) que también han presentado informes con otras conclusiones.  Desconozco el contenido de la resolución porque aún no he podido tener acceso a ella, pero no me extraña la decisión. Y digo que no me extraña porque durante décadas (desde que se permitió construir los primeros apartamentos, se fue degradando y ocupando ese lugar emblemático) ninguna institución defensora de los valores universales de esta isla, dijo o hizo nada. Tampoco cuando venció la licencia sobre el palmeral que tuvo el grupo Banesto, declarando inejecutable una sentencia que obligaba a restituir el palmeral. Y no digamos el estado de abandono de ese entorno durante décadas. Eso... que ha pasado demasiado tiempo para que ahora (en este preciso instante en que una empresa mueve ficha para construir un hotel sobre los escombros del que fue un gran hotel) aparezca en la historia la figura del Gran Almirante.

    Así es. No estaríamos divagando si no fuera por la reacción de un grupo de arquitectos y otras personalidades junto a la cadena Lopesan (con equipamientos muy próximos a este lugar y con una enconada lucha contra la cadena RIU) tras el anuncio del derribo y construcción de un nuevo hotel en donde hoy se ubica el Maspalomas Oasis (o sea, que ya hay un edificio construido) con licencia municipal (o sea, cumpliendo la legislación) y muy propio de la personalidad y profesionalidad de la cadena RIU (al gusto de sus clientes que tanto llegan a Gran Canaria, donde esta cadena tiene su principal destino turístico en el mundo, con más de 14 establecimientos).

    Dichos opositores, primero plantearon proteger el edificio de los arquitectos Corrales y Molezum, promoviendo su declaración de Bien de Interés Cultural del inmueble. El procedimiento dio lugar a una sorprendente respuesta. No se protege el edificio pero sí una zona delimitada con líneas administrativas que entienden que dentro de esa parcela tuvo lugar el grandioso acontecimiento de la presencia de Colón en su cuarto viaje.

    Yo insisto (les dejo aquí debajo enlaces de mis diferentes artículos de opinión al respecto) que, en todo lo relacionado a Maspalomas, o se tiene coraje de verdad y se recupera el más importante parque temático de Gran Canaria y verdadero icono turístico de la isla (pero por sus valores paisajísticos y naturales ya olvidados y en gran parte perdidos), o se llega a acuerdos con los propietarios de establecimientos en el lugar para encauzar de cara al futuro la atención al detalle de las acciones que se desarrollen en el lugar (donde además de propietarios de apartamentos y centro comercial, están el hotel ya citado y dos emblemáticos del grupo Seaside, el Palm Beach y el Residencia, que tiene prestigio mundial).

    El grupo RIU ya ha dicho que cambiará su proyecto mientras no pierda camas (aunque por ahí circule un montaje -no real- del proyecto ya desestimado aunque con licencia), pero el Cabildo, lejos de anticiparse y evitar el enfrentamiento para lanzar un concurso internacional de ideas para ese lugar emblemático, opta por oponerse a los planes de la cadena hotelera, al Gobierno de Canarias y los técnicos de la Comisión de Patrimonio y convertir en un supuesto pleito insular lo que ha sido un despropósito secuencial de enfrentamientos contra un grupo turístico. Una muestra más del divorcio mal avenido entre las empresas turísticas de esta isla entre ellas y, ahora, con el Cabildo (eso sí que no pasa en Tenerife) y el posicionamiento del Cabildo –ya endémico- a destiempo y con medidas poco justificables (tampoco pasa en Tenerife).

    Lo que podría ser una oportunidad para seguir en la línea de tímida mejoría del entorno de Maspalomas Costa Canaria, se está convirtiendo en una debilidad en la que el perjudicado será el principal icono turístico de la isla y, por ende, todos los grancanarios.

    Una lástima que, encima, se utilice esta disparatada situación para hacer una campaña denigrante y vejatoria contra una de las empresas turísticas con un excelente plantel de profesionales en todos los departamentos, que han consolidado en Canarias –y en particular en Gran Canaria- una forma de trabajo y atención al cliente que las demás cadenas deberían imitar. Y un tremendo error convertir este conflicto en una pugna entre Tenerife y Gran Canaria (que con lo de hoteles de cuatro estrellas ya tenemos batalla que ganar), ya que si lo que se quiere es rescatar el palmeral, el oasis y las dunas (cuenten conmigo para ello) el camino a seguir es otro muy distinto al emprendido.

    Mis opiniones sobre este tema por orden cronológico

     

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