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Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


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  • 30
    Mayo
    2011

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    Extraños en el paraíso

     He comentado en varias ocasiones que el turismo en Canarias -en particular en Gran Canaria- toma un carácter de movimiento social que propicia el consenso colectivo para destinar hacia esta actividad los escasos recursos disponibles por los grancanarios en los inicios del siglo veinte. Unos recursos limitados por la pobreza de un país atrasado y por una organización administrativa que frenaba el desarrollo de los grancanarios (y de las demás islas) por la egoísta e insolidaria administración de la provincia única de Canarias.
    Sin embargo, los profetas del turismo en la isla canariona consiguieron convencer y concienciar a los distintos sectores de la sociedad de la importancia que podría tener el turismo para el desarrollo de esta Isla, en particular gracias a Néstor Martín Fernández de la Torre y sus proyectos en torno al tipismo transversal; Francisco González Díaz, primer y sus artículos movilizadores (publicados en el libro Cultura y Turismo); el agitador Domingo Doreste (Fray Lesco), con sus ocurrentes descripciones turísticas (continente en miniatura, el Dedo de Dios...) y su impulso al estilo canario a través de artistas e intelectuales de la Escuela Luján Pérez... y otras muchas adhesiones, como la del inigualable Pancho Guerra.
    Por el contrario, el éxito, el milagro turístico canario no trajo para los grancanarios todos los beneficios esperados, o por lo menos, no han sido los beneficiarios directos del uso de los recursos de un entorno que es el hábitat, el hogar -reducido y limitado- que es su isla.
    Según resumen, acertadamente, los autores del libro 'El turismo en Canarias. San Bartolomé de Tirajana' (Ezequiel Guerra, Magaly Miranda y Rubén Naranjo. Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. 1998): "Pese a que la población local se ve favorecida por las nuevas infraestructuras, equipamientos y servicios que se procura a la industria turística, el canario no deja de sentirse a veces extraño y marginado en su propia tierra. Las dificultades para conseguir un apartamento en una zona turística en determinadas épocas del año; la ocupación de playas por hamacas y demás equipamientos turísticos; la proliferación de cartelería en lengua extranjera; y el hecho de que buena parte de los negocios y puestos de trabajo de más responsabilidad sean propiedad de extranjeros, provocan sentimientos de rechazo hacia el turista, al que a veces se le considera un usurpador".
    Y así es, se trata de usurpadores que implantan modelos de negocio que no tienen nada que ver con nuestro entorno y que hacen que el destino canario se asemeje a cualquier otro destino del mercado planetario de turismo de masas. Una situación que lleva al canario a la falta de identificación y de complicidad con el sector para que el turista disfrute de una experiencia plena y positiva.
    Pero se ha llegado a más, a la discriminación y rechazo del isleño dentro del sector turístico, con excesos que van desde el pago muy por encima del coste para el extranjero de los alojamientos, o el peyorativo mote de 'rusos' para los canarios que acuden las zonas costeras de su isla para disfrutar de sus días de descanso o vacaciones.
    Durante años, se ha profundizado en el divorcio entre los residentes y el sector turístico, lo que ha reducido un porcentaje importante del negocio turístico que, además, reporta un importante consumo local (restaurantes, visitas, compras...) como es el turista local. Nos vamos a países rarísimos a buscar turistas cuando no cuidamos y potenciamos (educamos) el turismo local. Pero, así somos... Preferimos a los holligans británicos (por citar un ejemplo de macarras que vienen atraídos por los bajísimos precios de las borracheras sin cuartel) en vez de garantizar un porcentaje de ocupación con residentes canarios. Unos isleños a los que las empresas turísticas han convertido en extraños en su propio paraíso.

    Lea otros artículos del autor en el blog Islas bienaventuradas

     

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