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Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


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  • 17
    Enero
    2011

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    Fitur y el pasteleo VIP canario

    Esta semana se celebra laFeria Internacional de Turismo en Madrid (Fitur) del día 19 al 23 de enero. Desde su creación en 1980, se ha consolidado como un evento que junto a la ITB de Berlín y la WTM de Londres, atraen más expositores (países, ciudades, regiones, empresas) que pretenden dar a conocer su oferta turística.

    Sin entrar a discutir por qué no se celebra Fitur fuera de Madrid para que sirva de promoción de otros destinos en el país (por ejemplo en las Islas, ya que sólo Canarias recibe el 25% del turismo que visita España), hemos de recordar que en los orígenes de este tipo de ferias destaca la realización a finales de los sesenta de ‘Expotur’ en las Islas, coincidiendo con la celebración de la I asamblea mundial de la FUAV (fusión de la Federación Internacional de Agencias de Viajes y de la Universal Organization of Travel Agents Association), que fue inaugurada por el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, el 6 de noviembre de 1967 en el Teatro Pérez Galdós y clausurada en Tenerife, mostrando al mundo nuestra apuesta y valores turísticos en aquel momento. Si comparamos con la actualidad, entonces sí que fue un éxito promocional…

    De hecho, las ferias de turismo, tal como las entendemos hoy día tienen origen en el mismo año, con la celebración de la ITB, en la que apenas participaron 65 expositores de 35 países y 1250 profesionales y expertos (en Fitur 210, se dieron cita 10 966 empresas expositoras de 166 países/regiones, 124 644 profesionales participantes y 7352 periodistas).

    Pero bueno… lo que nos trae aquí es lo que Canarias lleva a Fitur (y por extensión las demás ferias internacionales de turismo).  Una presencia que tiene que ver con las cinco preguntas típicas del periodista: el qué, dónde, cuándo, cómo y por qué… Pero yo me voy a centrar más en una sexta, el cuánto nos cuesta a los ciudadanos para los logros que deberíamos alcanzar de nuestra presencia: llenar las camas turísticas y los establecimientos de ocio, para que el visitante deje riqueza y haga circular dinero en nuestra economía.

    Si vemos los resultados, las estadísticas están ahí, las ferias ya no son el lugar para impulsar nuestro turismo. Fitur se ha convertido en un escenario de vanidades, en una excusa para muchos alcaldes, concejales y políticos, junto a algún que otro funcionario, que acuden a Madrid a realizar un gasto de dudosa justificación, como alguno que sólo ha acudido a Fitur para llevar los nuevos folletos de su pueblo, cuando podrían haberlos enviado por mensajería o a través del Patronato Insular de Turismo o la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias.

    El colmo de la burla al contribuyente es llevar a Fitur la campaña de la candidatura de Las Palmas de Gran Canaria 2016 como capital de la cultura. Un gasto inútil para una campaña que tiene que cubrir otras exigencias (si en realidad se quiere conseguir ese objetivo) pero que sólo se utilizará para que el alcalde de la capital grancanaria sigua aprovechándose de ese sueño para su campaña personal. Y es que sólo a los españoles se nos ocurre promocionar una cosa que no hemos conseguido, y lo digo porque el resto de candidaturas también llevan a Fitur su sueño o sus ganas de gastar dinero inútilmente. ¿O será que no tenemos otra cosa que promocionar que proyectos sin aprobar con visos de campaña electoral?

    O sea, que si sumamos lo que gastan los ayuntamientos, cabildos, gobierno de Canarias…, nos encontramos con un gasto que podría ser reducido a la cuarta parte y lograr un incremento de la efectividad, o mejor aún: dedicarlo a mejorar las infraestructuras y el modelo turístico, pero eso no es lo que preocupa a quienes se creen bendecidos por la varita mágica de los votos. Lo que pasa es que Canarias (y sus islas y municipios) no sólo van a estar presentes, sino que llevan en torno suyo a una corte de personajes de todo tipo que hacen del pabellón canario un continuo saludar endogámico. También se incluye un programa de presentaciones y ruedas de prensa, las cuales se podrían realizar en las Islas Canarias, pero claro, hay que decir en Madrid lo que interesa sólo a los canarios y, así, parece que es más cierto o importante. De hecho, se llega a pagar a los medios de comunicación para que vayan a Fitur… ¿para? Como no sea para decir que el pabellón que costó 1,1 millón de euros (doscientos millones de pesetas) y ganar el premio al mejor pabellón, pero dudo que eso llene hoteles con clientes con alto nivel adquisitivo.

    De hecho, al final lo único que quieren es usar Fitur como escaparate para aparentar que el turismo en Canarias evoluciona gracias a su labor política y administrativa, cuando la realidad es que apenas han ayudado al sector y que el resultado de más de veinte años de autonomía y de gasto de cientos de millones de euros en promoción (salvo alguna aportación sorprendente) nos ha dejado un modelo agónico por factores internos en los que tiene mucho que ver la ineptitud de parte de nuestra ‘clase’ política y la prepotencia de algunos que acceden a puestos en los organismos públicos mediante el mérito familiar o partidista, sin que el empresariado participe en la dirección efectiva de esos entes, que para eso ya están los políticos altamente cualificados (permítanme ironizar) para dirigir el sector económico más importante de Canarias y del que depende el presente y futuro de nuestra sociedad.

    Muchos dirán estos días: “Nos vemos en Fitur” con cierta alegría. Y es que se lo pasan muy bien… Pero es hora de analizar en profundidad nuestra promoción turística, porque lo que en realidad se promociona en Fitur es Fitur y dejémonos de tonterías.

     

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