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Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


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  • 23
    Febrero
    2011

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    Hoteles con estrellas y estrellados

    Un hotel básicamente, históricamente, gramaticalmente es el establecimiento donde se aloja con comodidad a huéspedes o viajeros. Para ello, contaba con camas y baño, aunque en ocasiones el servicio te lo encuentras fuera de la habitación contratada y para compartir con los demás vecinos de planta. Hoy día esto es inconcebible en la planta alojativa de Canarias, donde podemos disfrutar, mayoritariamente, una oferta de máxima categoría.

    Habitaciones es decir poco: un verdadero lujo en consonancia con un lugar único y privilegiado como es Canarias. Materiales de primera calidad, mobiliario que podría llenar páginas de revistas de decoración, baños con jacuzzi o duchas con chorros sorpresa, un completísimo neceser de productos para la limpieza personal de primera calidad, una atención sibarítica, buffettes pantagruélicos para desayunar, comer o cenar, wifi, animación, restaurantes temáticos y un larguísimo etcétera que no apreciamos hasta que vamos a otro país y contratamos un hotel creyendo que las estrellas que ostenta son iguales a las que iluminan nuestros hoteles. ¡Qué equivocados…!

    Es sorprendente cómo los estándares de calidad son tan distintos en el mundo, o en la misma Comunidad Europea con tanta directiva homogeneizante… Pero está claro que hospedarse en un hotel en París que cuesta el doble que otro del sur grancanario no es garantía de que se parezcan en lo más mínimo, y no me refiero al entorno, sino al contenido y servicios.

    Y hablando de esta Isla, también hemos podido ver la evolución de nuestra planta hotelera desde aquel primer hotel de estilo británico en Gran Canaria, el Santa Catalina (1890) con sus gardens y zonas de sport, en el corazón del barrio Ciudad Jardín donde se asentaron numerosos británicos. Hoteles para aclimatarse, para recuperarse, para disfrutar de un tempo propio de los desplazamientos que duraban varios días o semanas.
    Hoy en día, los hoteles ofrecen no sólo una vida de lujo al alcance de muchos, sino que todo forma parte de un escenario de película: grandes construcciones, salones inabarcables, piscinas para navegar… espacios fen sui, salas y terrazas ‘house’, terrazas para bikinis, monokinis y sinkinis… Todo lo imaginable, para públicos temáticos o multidisciplinares. Y es que la competencia es mucha si tenemos en cuenta que en apenas cincuenta años hemos incrementado una oferta alojativa -en cantidad y calidad- de forma sombrosa.

    Perooooo… ¿Hemos sabido aprovechar ese tirón? ¿Cuál es el porcentaje de empleos que el sector hotelero ha cubierto con personal de las Islas? ¿Cuánto dinero queda de ese negocio en las Islas? (…y gracias que las tornas han cambiado en los últimos años gracias a la capitalización canaria y su creciente papel en el sector turístico) ¿Seremos capaces de ocupar el número de camas que hemos permitido crear? ¿El personal está suficientemente formado y motivado para que el turista tenga la mejor impresión de su estancia? ¿Se implica el negocio hotelero en la mejora del entorno y en impulsar negocios y actividades complementarias que consoliden el sector turístico?. Bueno, por hoy ya vale de preguntar, si bien estas reflexiones deberían estar presentes de forma permanente entre patronal, sindicatos, políticos y la sociedad en su conjunto: no es momento de mirar al pasado, se trata del futuro, el de todos.

    Visita el blog Islas bienaventuradas 

     

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