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Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


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  • 07
    Julio
    2012

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    LPA: La Polémica Anunciada

    La semana próxima participaré en la presentación de la revista turística que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria va a difundir Urbi et Orbi, siguiendo los pasos (lentos) de un Plan Estratégico de Marketing Turístico de Las Palmas de Gran Canaria que realizó el ya fallecido Josep Chías por encargo de Aday Ruiz (que fuera concejal de Compromiso por Las Palmas). Tras un largo paréntesis, desde su presentación en 2008 hasta hace escasos meses, el dinero gastado en el Plan se ha utilizado más bien poco por la propia desidia del mandato de Jerónimo Saavedra, y por la falta de recursos que se encontró a mediados del pasado año un profesional de casta al frente de dicha área, Pablo Barbero.

    Pero, hete aquí que el mentado Plan traía consigo una carga de profundidad. La nueva marca supondría el espaldarazo a la falta de consenso y de visión del topónimo de esta ciudad. De hecho, el consultor, empeñó su visión en convertir el destino en un acrónimo IATA, al pensar y apostar que si la sociedad actual es la de la movilidad y la globalización qué mejor manera de posicionar un destino que usando su código aeroportuario. Con esa lógica, todas las ciudades del mundo tendrían sus webs turísticas con los acrónimos establecidos para codificar los aeropuertos, sin otro sentido que el que pueda tener una pantalla de sala de espera o embarque en Gando o en heathrow.

    Yo supe de este asunto en octubre de 2010, cuando se requirieron los servicios de mi empresa para presupuestar la realización de la web con un presupuesto máximo de 18.000 euros. Las bases eran muy ambiciosas y, en parte, tenían grandes lagunas. Tan grandes como crear un portal turístico con todos los elementos de promoción, idiomas, redes y un largo etcétera para el que se contaba con muy pocos recursos humanos y precisaban de un conocimiento del sector turístico y de esta ciudad que diera garantías. Aunque no venga al caso, pero ya que estamos…, nosotros presentamos una oferta que indicaba que en cuatro meses podría estar disponible una web con unos contenidos y recursos adecuados, accesible, posicionable y, además, colaboraríamos en el desarrollo de un plan de etapas (con plazos y objetivos) para la construcción de ese gran portal. Nuestra oferta fue rechazada por otra “más económica” y bueno…, ha pasado más de año y medio, pero aquí está el portal (por cierto, lo busqué en Google como turismo de Las Palmas y no apareció, ni tampoco por visit lpa, por si pueden corregirlo).

    Desde un principio –y ya que tuve acceso al briefing o resumen del Plan de Chías, que no sé quién lo debatió ni a qué expertos se dirigió para elaborarlo- vi numerosas lagunas. Ya saben que yo creo que hemos tenido una persona que marcó una línea nítida y de éxito (como ninguno) para nuestra marca turística, de la que tenemos que aprovechar y actualizar (o revolucionar) muchas cuestiones, pero que no hay nada mejor que alguien del lugar y que, encima, sea un gran artista y visionario -como Néstor- para poder crear un proyecto duradero y fundamentado en lo real, no en cómo creen que han de conocernos la propia gente de fuera. De esto podríamos hablar largo y tendido, pero les sugiero que lean mi blog porque ya lo he comentado en múltiples artículos.

    Intentaré centrarme brevemente en el uso del acrónimo LPA. Y es que no deja de ser una opción, pero no debe ser la única ni la prioritaria. Y así se lo dije a Pablo Barbero en plena campaña electoral en varias reuniones que mantuvimos gracias a su interés por conocer opiniones de expertos, lo cual ya era un avance, ya que es el primer concejal de Turismo que ha pedido opiniones a personas de distintas áreas y sin vinculación personal o partidaria. Digno de reconocerlo.

    Y sigo. Se podría hablar mucho de los acrónimos en el éxito de los destinos. Quizás el caso más señalado sea el de NY, pero esa gran ciudad, esa gran manzana no puede publicitarse sólo con dos letras, por lo que el corazón, el gran corazón que se utilizó para el I love NY dio sentido a la propuesta.

    Puede que funcione el LPA en parte, pero si hasta la IATA ha cambiado ya el nombre del aeropuerto de Gando en todo el mundo ¿qué hacemos? Evidentemente, nos quedaríamos con un acrónimo falso y anacrónico. Recordemos que Las Palmas es el nombre de la provincia, un nombre administrativo surgido de la -entonces- modernización administrativa napoleónica, suspendido rápidamente por la reacción absolutista y vuelto a recuperar apenas hace un siglo durante la dictadura de Primo de Rivera. Pero, en una España de las autonomías, ¿qué significa la provincia? Prácticamente nada, un inútil recuerdo de otra época. Ni Lanzarote ni Fuerteventura se sienten ligados a ese nombre y de hecho, sus empresarios ya han creado cámaras de comercio insulares. Quizás sea el momento de reivindicar el nombre para la ciudad donde surgió que, no olvidemos, comenzó llamándose El Real de las Tres Palmas. ¿Y qué gentilicio tenemos? ¿Alguien lo sabe? ¿Seguro que es ese?: palmeños, laspalmeños… ¿Y no será laspalmeñosgrancanariones? Puestos a ser tiquismiquis, valdría algo así de atragantador.

    Curiosamente, también vivimos en Gran Canaria y nos sentimos tanto o más de la isla que de la ciudad. Pero es que ninguna otra isla se llama Canaria, pero sí el archipiélago. Y eso no lo aprovechamos, aunque el periódico El Día sabe del potencial de esa marca e intenta permanentemente reducir a la mínima expresión el nombre de la isla que, por extensión, se aplica al conjunto del archipiélago. Y he aquí otra curiosidad. Un individuo de Ponferrada es de Ponferrada, de León y español (y no sé hasta qué punto se sentirá castellano-leonés, pero los que conozco me hablan más del Bierzo que de la Autonomía). Un vecino de Las Palmas de Gran Canaria es, además, de Gran Canaria, de Las Palmas, de Canarias, de España y si quieren de la Macaronesia.

    Bueno, que son muchas las diatribas y tonterías que se pueden decir, pero yo creo que LPAvisit no es la marca definitiva. Es un dinero (mucho) gastado en un plan (y ha habido varios) que adolece de una importante falta de inspiración, que no de profesionalidad, pero no estamos hablando de que si se hace bien o mal el proceso, sino si el resultado es el que esta ciudad precisaba y recogía el trabajo de décadas de la mayor tradición turística de España y con genios que hicieron posible ese desarrollo (Francisco González Díaz, Domingo Doreste, la Luján Pérez, los británicos, la familia condal, Néstor Martín Fernández de la Torre, Néstor Álamo…).

    Permítanme añadir que es curioso que mi amiga Nardy sea quien advierta al alcalde que esta estrategia de acronimizar el destino turístico separe a Gran Canaria de la capital. No sé si es que ella rechazó el Plan de Chías y por eso se paralizó (después de gastarse una pasta gansa su concejal Aday en dicho plan) o tan sólo no le gustó este apartado. Lo cierto es que su partido político, de ámbito local e insular se llama Compromiso por Las Palmas, para la ciudad, y Compromiso por Gran Canaria para la isla, por lo que también ha realizado esa disección…

     

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