Blog 
Turistiando
RSS - Blog de Míchel Jorge Millares

El autor

Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


Archivo

  • 25
    Febrero
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Maspalomas, una víctima natural de la especulación

     Un periódico local ha publicado una encuesta ante el deterioro de la zona turística de Maspalomas debido a la pérdida de arena de la playa y su transformación en un enorme pedregal de cayados (en Canarias, piedras lisas redondeadas por la erosión) que convierten el paseo o el baño en una experiencia desagradable y arriesgada.
    Como todas las encuestas, la simplificación en las respuestas es significativa, aunque lo importante no es el resultado cuantitativo de la misma, sino la realidad que oculta la información que hemos recibido durante años sobre las causas y orígenes de este desastre ecológico.
    La encuesta busca un culplable: ¿serán “los políticos”?, ¿“las construcciones de hoteles y apartamentos que interrumpen el ciclo de la arena”? ¿O es “la naturaleza. Un fenómeno en el que sólo intervienen el viento y las olas”?. Pues sí, todos son culpables, pero hay más.
    Ya comenté en un artículo anterior que este año se celebra el cincuenta aniversario del concurso internacional de ideas que inició la transformación de toda esta zona para convertirla en el mayor centro turístico de Canarias y el más importante para el invierno en Europa. La propuesta vencedora apenas comenzó a desarrollarse y fue superada por la ambición y el negocio veloz que se originó, lo que dio lugar a que ahora nos encontremos una realidad fruto de la improvisación y la especulación.
    Se construyó donde no se debía: sobre dominio público (de costa o de cauce público), sobre espacio protegido y se primó el pelotazo urbanístico y la desnaturalización de un paraje inigualable.
    Si mal no recuerdo, se permitió la penetración de las construcciones hasta el escándalo, con la construcción del Riu Palace Maspalomas en el vértice sur de la urbanización de Playa del Inglés, lo que originó una barrera artificial para el tránsito de arena. Una parcela en primera línea del Paraje Natural era demasiado negocio para pensar en otras opciones o posibles impactos en el entorno natural.
    Pero no quedó todo ahí. El Ayuntamiento de San Bartolomé y sus regidores –cuya situación personal económica y patrimonial mejoró sustancialmente coincidiendo con la actividad política-, decidieron canalizar el barranco desde la Avenida Alejandro del Castillo hasta la charca de Maspalomas (antes llamado Oasis) donde ya el palmeral del lugar había desaparecido o había sido integrado en los jardines de algunos complejos hoteleros. La ocupación urbanística de los márgenes del canal fue inmediata. El cauce público y natural se convirtió en un suculento negocio urbanístico. Un negocio redondo.
    Visto desde el cielo, el canal es como una especie de  disparadero que conduce una potencia de agua impresionante que antes se distribuía por el entorno y aportaba la humedad necesaria para el desarrollo del oasis y su palmeral. Hoy día esta infraestructura consigue cada vez que llueve en el sur (que cuando lo hace suele caer mucha agua) romper la barrera que separa el mar con la charca y arrastrar toda la arena que encuentra a su paso, lo que ha dado lugar a que uno de los parajes turísticos más importantes de Canarias esté en un proceso de grave degradación y que su supervivencia pase por la creación de infraestructuras artificiales.
    Y retomo la encuesta periodística para plantear si la pregunta fundamental habría de ser: ¿Cree que los que se han beneficiado con la destrucción del oasis de Maspalomas deberían compensar a la sociedad y restituir el lugar para evitar su plena desnaturalización?
    Creo que deberíamos plantearnos esta formulación, ya que lo único que se contempla por parte de los responsables políticos y técnicos es parchear el problema en una espiral que nos conduce a un final trágico para uno de los más hermosos lugares que la naturaleza creó en Canarias.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook