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Blog Turistiando - Míchel Jorge Millares

Míchel Jorge Millares

Periodista. Ejercí en La Provincia durante 18 años. Autor de varias guías turísticas de Gran Canaria y colaborador en diversas publicaciones relacionadas con la actividad turística.

Sobre este blog de Economía

Meditaciones, experiencias y sensaciones de un turista ocasional.


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  • 06
    Octubre
    2010

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    Menú turístico

    Una carta o menú dice mucho del país o región que visitas. La oferta puede ir de un plato omnipresente a una variedad ilimitada y, en eso, España es incomparable por la variedad y calidad de los productos que puedes encontrar en cualquier establecimiento, sean verduras, mariscos, carnes, quesos, vinos, frutas, dulces...

    Además, el turista es un ser especial que incluye entre sus concesiones la posibilidad de probar aquello que le pongan en el plato o en un cucurucho siempre que no la cuenta no desmadre las previsiones presupuestarias del viaje.

    Otro aspecto a tener en cuenta es la guarnición, eso que va incluido en el precio y que puede suponer la diferencia entre una comida frugal o un exceso que requiere siesta, paseo a pie o Almax. En Canarias, por ejemplo, un solomillo suele ser una pieza de carne abundante, acompañada de verduras, papas fritas o espaciales (asadas envueltas en aluminio, que hay mucho típico creativo en el mundo de la restauración), salsa o chimichurri de la casa. Lo mismo suele pasar con el pescado, aunque en este caso no faltan las papitas arrugadas con mojos termomix (ya el mojo casero escasea) y la bandera portuguesa (tomate y lechuga, alguna aceituna y atún, por si fuera poco el pescado...). No digo que sea malo el menú canario, todo lo contrario porque en el extranjero se puede quedar uno con las ganas de llenar la tripa.

    Otra opción son los menús turísticos que satisfacen el hambre, pero no el apetito; que superan un momento de necesidad sin dejar, precisamente, un recuerdo imborrable en el viaje. Aunque, también, se puede optar por los buffettes, esos santuarios de la gula donde la variedad es tan apabullante que uno se pregunta cómo es posible que incluyan los excesos buffetteros en el desayuno y la cena, aunque hay turistas que parecen llegados en patera cuando ves que realizan varias visitas al altar gastronómico para atiborrar varios platos con comidas que en su casa jamás se arriesgarían a engullir.

    Es llamativo el esmero y esfuerzo de la hostelería canaria. En un hotel de nuestras Islas puedes encontrar una docena de variedades de panes (rústico, blanco, integral, con cereales, de centeno, bizcochado, palitos...), azúcares, embutidos de todo tipo y un larguísimo etcétera que da pena dejar en las bandejas. Sin embargo, en el extranjero, en establecimientos con las mismas estrellas, no te queda más remedio que comparar y concluir que o somos muy generosos o nuestra oferta culinaria se desvive por atender el gusto de todos los tipos de turistas y sus necesidades.

    En definitiva, no nos hagamos ilusiones...  Si viajas movido por el turismo gustativo, nada mejor que España para disfrutar de una oferta gastronómica espectacular en variedad y calidad. Y, si optas por la media pensión, ni te pienses que vas a encontrar lo que te ofrecen en los hoteles canarios cuando vayas a desayunar. Aunque, por el lado positivo, te ahorrarás a la vuelta pagar a un nutricionista y un plan de dieta.

    PD: La foto es de un menú para turistas espaciales, o lo que nos espera en un futuro...

     

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