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David Guardado

David Guardado nació en Xixón en 1970. Ha trabajado en distintas áreas online de Editorial Prensa Ibérica.

Sobre este blog de Tecnología

Causas digitales y derivadas


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  • 08
    Febrero
    2016

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    Las buenas intenciones de Rupert Murdoch

    En el mes de abril de 2005 Rupert Murdoch comparecía ante la Sociedad Americana de Editores de Periódicos (ASNE) y pronunciaba un discurso en el que anunciaba dos líneas de actuación que estaban destinadas a marcar el devenir de su grupo en los siguientes años.

    Por un lado, manifestaba su intención de apostar de lleno por el mundo digital en un momento en el que el grupo que lidera se estaba quedando atrás en la frenética carrera para sumarse a la revolución de internet en la que se encontraban inmersos los medios de comunicación convencionales.

    Por otro lado, alertaba sobre la creciente tendencia que, según él, hacía que cada vez más periodistas pensaran que los lectores son estúpidos, lo que, de no corregirse, auguraba un futuro oscuro a la prensa y contribuiría a la pérdida de confianza de la sociedad.

    Es decir, el doble reto que Murdoch se planteaba, y planteaba a los editores presentes, consistía en la necesidad de adaptación a las nuevas tecnologías, y en la rectificación de la tendencia que conducía a pensar que sus lectores eran cada vez menos inteligentes.

    Según el magnate australiano, la solución debía provenir de una estrategia correcta en el mundo online que permitiría el reencuentro y el diálogo con los lectores, y que por tanto serviría como revulsivo para mejorar y revitalizar tanto las ediciones digitales como los medios impresos.

    Consejos vendo...

    El escándalo de "News of the World" y la reventa de la red social "Myspace", nos mostraron en 2011 que Murdoch no parecía seguir sus propios consejos, y asistimos al fin del ciclo que el imperio mediático abría de forma explícita en 2005, con un balance que no podía considerarse positivo, ya que en ninguno de los dos exámenes que Murdoch se autoproponía había conseguido un aprobado.

    La relación del magnate australiano con el mundo digital osciló entre un bien gestionado complejo por no ser un "nativo" y una firme voluntad de llevar por bandera, también en este nuevo campo, la heterodoxia, el riesgo y la vocación de pionero que ha caracterizado su trayectoria empresarial.

    El fracaso de "Myspace", sumado a otros fiascos en sus adquisiciones de empresas del sector, fue en su día el más estrepitoso, ya que esta plataforma fue adquirida por el grupo de comunicación en 2005 por 400 millones de euros, cuando era la red social de moda en los Estados Unidos y su crecimiento parecía imparable, y tras una errática gestión -ya en caída libre tanto de ingresos como de usuarios- fue revendida por menos de 25 millones.

    Aunque quizá el cierre en 2012 de The Daily, el medio que iba a revolucionar la lectura en Ipad y los formatos de pago, tras poco más de año y medio online, fue quizá aún más simbólico.

    Respecto al otro reto, el respeto por los lectores, es posible que -a la vista del escándalo de News of The World- los subordinados de Murdoch no hayan sabido interpretar las señales que provenían de los usuarios de internet.

    Quizás pensaron que el ruido generado en un entorno de participación abierta era una señal de barra libre que ratificaba, abandonando cualquier tipo de restricción ética o profesional, la posibilidad de vender algunos de sus periódicos aumentando la dosis de carroña inoculada a sus compradores y al conjunto de la sociedad.

    No obstante, los más benevolentes podrán mirar la trayectoria de estos últimos años de Rupert Murdoch y hacer suya la cita de Mark Twain con la que el propio magnate abría su conferencia de 2005 a la que nos referíamos al comienzo de esta entrada: "Napoleón una vez disparó al editor de una revista, erró y terminó matando al director. Pero recordamos con compasión que sus intenciones eran buenas”.

     

     

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