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Blog Yo aún diría más - Carlos Domínguez Urdiales

Carlos Domínguez Urdiales

Persona vocacional y periodista, o viceversa, ejerzo actualmente como desarrollador de contenidos digitales y asesor de comunicación corporativa. Durante 7 años estuve relacionado laboralmente al periódico La Provincia.

Sobre este blog de Tecnología

Espacio de opinión periodística sobre la actualidad diaria.


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  • 14
    Junio
    2013

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    La eCaverna de Platón

    En esta sociedad superficial y surrealista en la que vivimos, nos preocupamos -y con razón- por el uso que hace el Gobierno de EE UU de nuestros datos personales, olvidando en el ínterin que hemos regalado a manos llenas el control absoluto de nuestra privacidad a determinadas empresas particulares y, lo que es más grave, lo seguimos haciendo todos los días, a todas horas, minuto a minuto. Gratuitamente.

    En el colmo del absurdo, expresamos nuestra indignación con la NSA estadounidense... ¡en Facebook! Un Facebook al que le hemos dicho nuestro nombre, edad, teléfono, correo, dirección, nombre de todos nuestros conocidos, lugar de trabajo, cómo, cuánto y dónde accedo a internet para ver qué cosas, dónde estoy exactamente ahora, dónde estaré luego, los videos que miro, la música que escucho, la que escucha mi pareja, las fotos que hago, las fotos que me hacen. Un Facebook que cuenta con un robot automático de reconocimiento facial entrenado metódicamente por millones de fanáticos que etiquetaron alegremente a sus amiguitos, con o sin su consentimiento, y que ahora dicen estar alarmados por su pérdida de privacidad. ¿La suma de algunas preocupaciones individuales puede considerarse una toma de conciencia generalizada? ¿ Se preocupa realmente la mayoría de los cuidadanos por el uso que se hace de sus datos de carácter personal? Sin duda debería.  
     
    Cito a Facebook porque es un estándar. Quise decir Windows, Movistar, quise decir mi banco, Carrefour, Apple. ¿Apple? Quise decir Google. Sin duda, Google. Por encima de todos, Google. Algún día hablaremos largo y tendido sobre Google y la privacidad. 
     
    La privacidad. Sí, claro. Compañías -extranjeras y nacionales- que utilizan todos los días millones de datos de carácter personal para su abrumador enriquecimento particular y ejercen de paso un férreo control social y económico del que ya tendremos tiempo de lamentarnos.
     
    En la práctica, en el mundo impera la consabida violencia de los hechos consumados. En internet, además, esa violencia se aplica de manera contumaz, metódica, implacable. Pero no lloremos ahora por el PRISM de la NSA: miremos a quienes alimentan ciegamente esas inmensas bases de datos. Usted. Yo. 
     
     

     

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