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Blog Yo aún diría más - Carlos Domínguez Urdiales

Carlos Domínguez Urdiales

Persona vocacional y periodista, o viceversa, ejerzo actualmente como desarrollador de contenidos digitales y asesor de comunicación corporativa. Durante 7 años estuve relacionado laboralmente al periódico La Provincia.

Sobre este blog de Tecnología

Espacio de opinión periodística sobre la actualidad diaria.


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  • 27
    Octubre
    2012

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    Mega más mega que nunca

    En el olimpo de los tecnófilos habrá que hacer en su día un amplio hueco a Kim Dotcom, creador de Megaupload, acusado en enero de este año de pertenecer a una “organización criminal responsable de una enorme red de piratería informática mundial” y que ahora anuncia su regreso por la puerta grande para enero, en el aniversario de la clausura de su magna obra. Se trata de Mega, un gigante que según dicen convierte en balbuceos de bebé cualquier intento de  limitar -o perseguir, que de todo se aprende en esta vida-  la libertad de transmisión de datos. 

     
    Con el metodismo que lo ha convertido en millonario, para su nuevo hijo Kim Dotcom ha ido solucionando punto por punto todos y cada uno los aspectos en los que se basó el FBI para cerrarle el chiringuito aquel trágico 19 de enero de 2012. Las personas y empresas que utilizaban Megaupload para guardar o compartir su material de trabajo, documentos personales o sus programas comprados legalmente, y que a partir del cierre del gigante informático se encontraron con que ya no podían disponer de ellos, están bastante contentos con la bravata de este Ché Guevara del intercambio de archivos. 
     
    No quisiera engañarles: también se alegran sobremanera quienes aprovechaban la solidez de Megaupload para ver algun capitulillo de aquella serie que todavía no había sido estrenada aquí (o sí), aquella película que ya no se podía encontrar en los cines (o sí), aquel libro que nunca se tradujo a nuestro idioma (que también). 
     
    Estos últimos, solidarios y beneficiarios por igual, son los que más celebran el regreso de la bestia, aunque su gozo tenga más de simbólico que de realista. Al cierre de Megaupload le siguió el estreno de decenas de sistemas similares que convirtieron esta  operación contra la supuesta piratería informática en una de las escenas legales y mediáticas más ridículas, por su inocuidad, y mas injustas, por su parcialidad, de los albores del siglo XXI.
     
     Ya sabemos que contra la piratería estamos todos -a ver quién defiende el asalto a barcos comerciales para asesinar a filo de machete y espoleta de mosquetón a quienes se nieguen a entregar sus mercaderías- pero luego hay que ver qué amable es el pueblo y lo mucho que comparte sus bienes.
     
    Los digitales, claro. 

     

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