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Blog Zumo de Cereza - Noemi Parra Abaúnza

Noemi Parra Abaúnza

Noemi Parra Abaúnza es Sexóloga, Antropóloga, Trabajadora Social y especialista en Género y Políticas de Igualdad. Profesora Asociada en la ULPGC. Miembro de acciónenred-Canarias en donde participa en el área Feminista y en equipo de coordinación del Programa Por los Buenos Tratos desde el 2005. Tie...

Sobre este blog de Sociedad

"Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos" Pablo Neruda. ...


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  • 22
    Enero
    2013

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    El placer femenino

    El reconocimiento del placer femenino es algo relativamente nuevo en nuestra historia reciente. Implicó matizar que la reproducción puede formar parte de la sexualidad pero no es el objetivo final y que, por tanto, el destino de todas las mujeres no es la maternidad (esta es una cuestión de deseos y ya sabemos que son muy variados). Haciendo memoria recordamos que los anticonceptivos estuvieron prohibidos en el Estado español hasta el año 1974 y que hasta el año 2010 no tuvimos una ley que regulase la de interrupción voluntaria del embarazo (ahora en peligro). Estas cuestiones nos remiten a unas mentalidades que nos ofrecen una idea de nuestra sexualidad (reducida a relaciones sexuales) como peligro al embarazo, a una infección de transmisión genital, al abuso sexual, etc. y como pecado (aunque cada vez menos en las mentalidades sociales todavía con una voz fuerte desde la jerarquía eclesiástica). Así, tenemos una sexualidad con muchas cosas a evitar y pocas a cultivar, especialmente para mujeres.

    Esta herencia nos ha supuesto vivir en silencio nuestra propia sexualidad y, por tanto, tener muy pocas herramientas para conocer y explorar nuestro propio placer. Pero, nuestra sexualidad es demasiado valiosa para tenerla escondida en el cajón de la ropa interior y hemos avanzado a zancadas llegando a poner de moda la erótica femenina: tiendas eróticas, literatura, porno para mujeres, etc. de la mano de una mayor apertura y libertad  a la orientaciones sexual del deseo, a las experiencias diversas y a la experimentación, etc.

    Pero de la herencia anterior no acabamos de desprendernos y la libertad sexual, a pesar del abanico de posibilidades que nos ofrece (especialmente a las mujeres) en ocasiones se convierte en una trampa que nos vuelve a marcar deberes, ya no desde el peligro o el pecado, sino desde las destrezas sexuales: multiorgasmos, abecedarios de puntos erógenos, deseo inagotable, etc. Y un sinfín de mitos que nos hacen un lío. Si a este pack le incluimos la falta de educación sexual, tenemos graves desajustes que nos llevan a la insatisfacción. ¡Menuda contradicción!, ¿verdad?, cuando las relaciones sexuales se valoran como un aspecto vinculado al bienestar y la satisfacción nos encontramos con nuevas presiones que no nos dan un respiro. De hecho, podríamos decir que una buena parte de las dificultades sexuales de las mujeres se podrían solventar con educación (que como ya hemos relatado en otro post tiene como objetivos conocerse, aceptarse y expresar la erótica de manera satisfactoria). Este es el problema de los “corsés” que nos presionan hacia modelos ideales de cuerpos, de masculinidades y feminidades y, como no, de relaciones sexuales, en lo que lo anterior también cuenta y suma.

    El modelo de erótica aprendido por las mujeres (con todas las peculiaridades dignas de la diversidad humana) tiene mucho que decirnos. La erótica de las mujeres está vinculada, en muchos casos, al amor (que “santifica” nuestros deseos más turbios y excitantes) y nuestro placer queda en demasiadas ocasiones supeditado al de la otra persona (“si tú estás bien, yo estoy bien”). Por otro lado, podríamos decir que la erótica de las mujeres es global, tipo paseo, donde intervienen todos los sentidos (¡un regalo de la vida!). Pero, eso sí, desgenitalizada, lo de “ahí abajo” es una geografía, muchas veces, desconocida, desconsiderada y reducida a la vagina. Nuestra vulva es mucho más que eso, entre otras cosas, abraza a nuestro clítoris, ¡menudo invento de la naturaleza!, que es el tejido más sensible que existe, teniendo en su extremo más fibras nerviosas que cualquier otro órgano: tiene 8 mil fibras nerviosas mientras que el pene tiene de 4 mil a 6 mil. Así que pasemos página a las distinciones entre las mujeres de orgasmos clitorianos y vaginales (heredado del psiconálisis donde las mujeres supuestamente “clitorianas” eran consideradas inmaduras sexualmente) y comencemos a conocer nuestra genitalidad y todas las posibilidades que nos ofrece.  Esto no implica que olvidemos la erótica global, ¡todo lo contrario!, la invitación que les hago es a abrir las posibilidades de la erótica y del placer.

    Algunas píldoras:

    • Conocer nuestro cuerpo, a nosotras mismas, querernos y aceptarnos son los primeros pasos hacia una erótica satisfactoria. 
    • Recuperar nuestra genitalidad, conocer nuestra vulva: mirarla y acariciarla es un buen comienzo.
    • Alimentar las fantasías y las propuestas cada vez son más: literatura, películas, comic, etc.
    • Desarrollar una erótica libre, sin “corsés” ni ataduras, donde decidamos qué queremos y qué no queremos.
    • Tener en cuenta que coito no es igual siempre a orgasmo y que este puede llegar de otras maneras: tocamientos, caricias buco-genitales, autoestimulación, etc. No hay jerarquías, son prácticas igualmente valiosas que nos sirven para los mismos objetivos.
    • La satisfacción es la finalidad de todos los encuentros eróticos, ni más ni menos. 

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