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Blog Zumo de Cereza - Noemi Parra Abaúnza

Noemi Parra Abaúnza

Noemi Parra Abaúnza es Sexóloga, Antropóloga, Trabajadora Social y especialista en Género y Políticas de Igualdad. Profesora Asociada en la ULPGC. Miembro de acciónenred-Canarias en donde participa en el área Feminista y en equipo de coordinación del Programa Por los Buenos Tratos desde el 2005. Tie...

Sobre este blog de Sociedad

"Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos" Pablo Neruda. ...


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  • 11
    Enero
    2013

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    La educación sexual desde la familia. Jóvenes y prevención de riesgos de los miedos a los placeres

    Cuando se piensa en educación sexual en la adolescencia posiblemente lo primero que se viene a la cabeza es la prevención de riesgos y, evidentemente, es algo muy importante, pero todo no acaba (ni empieza) ahí. A la prevención de riesgos se le da mucha importancia desde las familias y, en ocasiones, eso es lo que les moviliza para la búsqueda de información y para comenzar la educación sexual de los hijos e hijas. Pero recordemos que la educación sexual ya comenzó mucho tiempo atrás. Efectivamente, se quiere proteger de un embarazo no planificado, de una infección de transmisión genital, de situaciones  abuso, etc. Pero también se desea que los hijos y las hijas sean felices y se sientan satisfechos y satisfechas con sus cuerpos, su manera de sentirse chicas o chicos, su erótica, etc. En definitiva, promover su bienestar y que tengan habilidades para desarrollar positivamente sus deseos. Esto también es educación sexual pero con mayúsculas que traza unos objetivos grandes: contribuir a que chicos y chicas aprendan a conocerse, aceptarse y expresarse de modo que se sientan felices y satisfechos y satisfechas.   

    ¿Cómo se hace esto? ¿Cómo se evita que tengan conductas de riesgo y a la vez se favorece su bienestar? ¿Dónde se pone el acento? En ocasiones puede parecer que son asuntos contradictorios porque se parte de una idea pequeña de la sexualidad que lleva a centrarse en “los peligros” que hay que evitar. Partir de una idea grande de la sexualidad, desde sus valores y potencialidades, ofrece oportunidades educativas.

    Para que chicas y chicos se responsabilicen con la prevención de riesgos hay que darle la vuelta al discurso desde los miedos hacia los placeres, el bienestar y satisfacción. Para disfrutar de las relaciones eróticas compartidas, la seguridad de que no hay riesgo de infecciones de transmisión genital (ITG) y de embarazo no planificado (ENP) hace que aumente la tranquilidad y el bienestar y, por tanto, los placeres. La seguridad también está relacionada con la información pero no sólo ya que, además, hay que ser capaz de optar en determinadas circunstancias por las prácticas más seguras: elegir correctamente los métodos anticonceptivos y para la prevención de ITG, aprender a negociar su uso y en caso de que no estén disponibles optar por prácticas que no supongan riesgos para seguir disfrutando, esto es, la erótica aconceptiva. Esto lleva a ampliar las posibilidades de la erótica y no centrarla en la práctica del coito y/o en la genitalidad. Está demostrado que aquellos chicos y chicas que han recibido una educación sexual “con mayúsculas” retrasan la edad del primer coito porque tienen un abanico más amplio para optar por aquellas prácticas satisfactorias y de las que no se deriven consecuencias no deseadas.

    Algunas claves: 

    - Educar en positivo, desde los valores de la sexualidad, procurando que se conozcan, acepten y expresen su erótica de manera satisfactoria.

    - Ofrecer la posibilidad de hablar de sexualidad en casa. Sólo se habla de sexualidad con quién hemos escuchado que habla de sexualidad.

    - Reconocer que chicas y chicos tienen prácticas eróticas, las consideran una fuente de bienestar y quieren vivirlas positivamente. Afrontarlo (sin negarlo o evitarlo) nos da una oportunidad educativa.

    - Facilitar la percepción del riesgo, desterrar la idea de “eso no me va a pasar a mí”. Las posibilidades existen por lo que debemos responsabilizarnos de nuestras acciones y decisiones.

    - Ayudarles a que aprendan a aprender, a que contrasten las informaciones que reciben y a que busquen en los lugares adecuados cuando lo necesiten.

    - Estar a su lado, procurar resolver sus demandas: si no somos nosotros mismos, facilitarlo.

    La educación sexual no sólo sirve para evitar riesgos (aunque también): la sexualidad no es un peligro y, por tanto,  el objetivo no debería ser sólo preventivo ya que se quedaría reducida a algo muy pequeño. Centrarse en los riesgos no permite promocionar los valores. En cambio, partir de una mirada amplia de la educación sexual, desde los valores, contribuye a que los hijos e hijas se conozcan, se acepten y aprendan a expresar su erótica de manera satisfactoria, lo que mejora su bienestar y, además, evita riesgos. En este sentido, el objetivo es positivo.

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    La Escuela de Familias de Malegría Sexología ofrece formación y asesoramiento.

    Para leer: en la página web de Malegría Sexología hay una sección denominada Escuela de Familias en las que se encuentra una selección de publicaciones sobre educación sexual en la familia.

    Para ver:

    - Cortometraje Formas de hacerlo. Educación sexual, CEAPA

    - Video Hoy toca sexo. Educación sexual desde la familia, CEAPA

    Para consultar:

    - Sociedad Española de Contracepción 

    - Campaña Sexo con Seso 

     

     

     

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