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Blog Zumo de Cereza - Noemi Parra Abaúnza

Noemi Parra Abaúnza

Noemi Parra Abaúnza es Sexóloga, Antropóloga, Trabajadora Social y especialista en Género y Políticas de Igualdad. Profesora Asociada en la ULPGC. Miembro de acciónenred-Canarias en donde participa en el área Feminista y en equipo de coordinación del Programa Por los Buenos Tratos desde el 2005. Tie...

Sobre este blog de Sociedad

"Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos" Pablo Neruda. ...


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  • 21
    Marzo
    2013

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    Poesía erótica

     Hoy es el Día Mundial de la Poesía. En la página de Facebook de Malegría Sexología pedí a los seguidores sugerencias sobre poesía erótica. Éstas son algunas de ellas, sumadas a otras de consumo propio. Este post queda abierto (a modo de invitación) a nuevas sugerencias. Serían estupendas aquellas sobre poesía erótica actual, homoerótica, autoerótica, poliamor... en definitiva, que mostraran la diversidad sexual que transpiramos. Una colección poética que cultive nuestras fanatasías es un buen plan para un día (ya una noche) como hoy. 

     

    Miguel Hernández, 'La boca'

    Boca que arrastra mi boca.

    Boca que me has arrastrado:

    boca que vienes de lejos

    a iluminarme de rayos.

    Alba que das a mis noches

    un resplandor rojo y blanco.

    Boca poblada de bocas:

    pájaro lleno de pájaros.

    Canción que vuelve las alas hacia arriba y hacia abajo. Muerte reducida a besos, a sed de morir despacio, das a la grama sangrante dos tremendos aletazos. El labio de arriba el cielo y la tierra el otro labio.

    Beso que va a un provenir de muchachas y muchachos, que no dejarán desiertos ni las calles ni los campos.¡Cuánta boca ya enterrada, sin boca, desenterramos!

    Bebo en tu boca por ellos, brindo en tu boca por tantos que cayeron sobre el vino de los amorosos vasos. Hoy son recuerdos, recuerdos, besos distantes y amargos.

    Hundo en tu boca mi vida, oigo rumores de espacios, y el infinito parece que sobre mí se ha volcado.

    He de volver a besarte, he de volver. Hundo, caigo mientras descienden los siglos hacia los hondos barrancos como una febril nevada de besos y enamorados.

    Boca que desenterraste el amanecer más claro con tu lengua. Tres palabras, tres fuegos has heredado: Vida, Muerte y Amor. Ahí quedan escritos sobre tus labios. 

     

    Gioconda Belli, 'Recorriéndote'

    Quiero morder tu carne, salda y fuerte, empezar por tus brazos hermosos como ramas de ceibo, seguri por ese pecho con el que sueñan mis sueños ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza hurgando la ternura, ese pecho que suena a tambores y vida continuada. Quedarme allí un rato largo enredando mis manos en ese bosquecito de arbustos que te crece suave y negro bajo mi piel desnuda, seguir después hacia tu ombligo, hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo, irte besando, mordiendo, hasta llegar allí, a ese lugarcito -apretado, secreto- que se alegra ante mi presencia que se adelanta a recibirme y viene a mí en toda su dureza de macho enardecido. Bajar luego a tus piernas firmes como tus convicciones guerrilleras, esas piernas donde tu estatura se asienta con las que vienes a mí, con las que me sostienes, las que enredas en la noche entre las mías blandas y femeninas. besar tus pies, amor, que tanto tienen aún por recorrer sin mí y volver a escalarte hasta apretar tu boca con la mía, hasta llenarme toda de tu saliva y aliento, hasta que entres en mí con la fuerza de la marea y em invadas con tu ir y venir de mar furioso y quedemos los dos tendedidos y dudados en la arena de las sábanas. 

     

    Raquel Lanseros, 'Tradición oral'

    Me gusta amarte hincada de rodillas.

    Aquí, tan desde abajo, tan cerca de la tierra 

    relamo el palpitar de tu ciudado

    y centro mi delicia en el transcurso.

    No es de extrañar que el mundo sea redondo. 

    ¿Qué forma iba a adoptar, sino la de mi boca?

     

    Rafael Alberti, 'Sonetos corporales V'

    Por allí hondo, una humedad ardiente; blando, un calor oscuro el que allí hervía

    sofocado anhelar el que se hundía, doblándose y muriendo largamente. 

    Labios en labios que no ataca diente

    lengua en garganta que se corta, umbría

    áspero alrededor, fiera porfía por morder lo imposible de la fuente.

    Fiera porfía, ya que ni a la hembra más hembra ni al varón más varón dieron otra cumbre que ser sembrado y siembra, pues lo demás,

    ¡Oh cuerpos desvelados! son fulgores que al alba se perdieron en un súbito arder, desesperados.

     

    Safo, 'A una amada'

    Paréceme a mí que es igual a los dioses el mortal que se sienta frente a tí, y desde tan cerca te oye hablar dulcemente y sonreír de esa manera tan encantadora. El espectáculo derrite mi corazón dentro del pecho. Apenas te veo así un instante, me quedo sin voz. Se me traba la lengua. Un fuedo penetrante fluye en seguida por debajo de mi piel. No ven nada mis ojos y empieza a zumbarme los oídos. Me cae a raudales el sudor. Tiembla mi cuerpo entero. Me vuelvo más verde que la hierba. Quedo desfallecida y es todo mi aspecto el de una muerta...

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