J. BOLAÑOS/A. ZABALETA
El acto de entrega de premios ayer en el auditorio Alfredo Kraus estuvo en esta edición cargado de mucha emotividad. Por un lado, por el premio póstumo al timplista José Antonio Ramos, que recibió la ovación más larga de la noche y que levantó a los asistentes de sus puestos. Y, por otro, cuando surgió el nombre del equipo de voleibol Tenerife Marichal, ya que su histórico presidente, Quico Cabrera, falleció antes de ser partícipe de este reconocimiento.
Recibieron el Premio Canarias el poeta José María Millares Sall, el Club Voleibol Tenerife e Isidro Ortiz, baluarte en la difusión del silbo gomero. Los siete condecorados con las Medallas de Oro de Canarias fueron Joaquina Cubas de Saá, con más de cuatro décadas dedicada a la enseñanza en Fuerteventura; el Cabildo de El Hierro; el timplista José Antonio Ramos, la Cooperativa de Quesos de Arico; Matilde Arroyo, madre del bienmesabe; el diplomático Carlos Bastarreche; el periodista y escritor Juan José Armas Marcelo, y Christian Hunt, surfista que rescató a los naufragados en la patera que zozobró frente a la costa de Lanzarote.
Millares Sall asumió la representación de los premiados. Y lo hizo de la forma que mejor sabe, haciendo de la palabra versos, y de la poesía todo un arte. "Todo cuanto he narrado sólo tiene sentido poético", exclamó a sus 88 años en sus Reflexiones.
El acto, que se prolongó por espacio de hora y media aproximadamente, tuvo también momentos anecdóticos, como cuando el uruguayo Hunt mordió la medalla recibida, al estilo del tenista Rafael Nadal, o cuando un grupo de figurantes realizó una simbólica figura.